Paso a paso
- 1
En una sartén ponemos el bacon cortado en cubitos y lo cocinamos a fuego fuerte unos minutos. No es necesario echar aceite ni nada. El propio bacon, al ser muy graso, lo soltará. Pasados dos o tres minutos, cuando esté crujiente (cuidado que no se queme) lo retiramos y lo reservamos en un plato, procurando dejar en la sartén la grasita que haya podido soltar.
- 2
En la misma sartén, echamos un poco más de aceite de oliva, pues probablemente la grasa que haya sea poca (si crees que es suficiente no eches más) y después añadimos la cebolla picada fina. Salpimentamos y cocinamos a fuego suave unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando.
- 3
Cuando la cebolla esté casi lista y en otro cazo, echamos la nata y el queso rallado que, puede ser parmesano, manchego o el que quieras. Uno con sabor. Calentamos a fuego suave y removemos con frecuencia para que no se queme.
- 4
Con todo listo, en el cazo de la nata y queso añadimos la cebolla, el bacon y mezclamos bien. Si quieres, para enriquecerlo más, puedes añadir dos o tres cucharadas del caldo de la cocción de la pasta que, enriquecerá la salsa aún más. Rectificar de sal. Y listo para acompañar la pasta que quieras. 😉
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