Paso a paso
- 1
Cortar la cebolla en trozos y reogarla en la olla donde vayas a hacer la salsa.
- 2
Lavar y cortar los tomates a trozos, con piel. Echarlos en la olla con la cebolla rehogada.
- 3
Dar vueltas a fuego medio para que no se pegue, hasta que esté todo bien frito. (Unas 2 horas aproximadamente, ya que, tiene que evaporar el agua)
- 4
Añadir sal al gusto y una cucharada de azúcar para quitar la acidez.
- 5
Dos cucharadas de ajo y perejil trituradas y orégano al gusto.
- 6
Cuando esté todo bien integrado, se bate con batidora toda la mezcla.
- 7
Poner otra cazuela e ir echando la salsa en un chino para eliminar más pepitas y las pieles. Cuando esté toda colada, se vuelve a poner al fuego unas 2 horas, ya que, tiene que reducir para que quede espesa.
- 8
Cuando coja suficiente consistencia (dependiendo del gusto de cada uno) se mete en botes, se les echa como un dedo de aceite, se cierran y se cuecen al baño María unos 15-20 min.
- 9
Se deja enfriar en la olla y se ponen boca abajo encima de un trapo, toda la noche y al día siguiente ya se puede guardar donde quieras. Si alguno de los botes mancha el trapo es que el vacío no está bien hecho y de debería consumir lo antes posible.
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