Paso a paso
- 1
Precalentamos el horno a 170º, con calor arriba y abajo.
- 2
Calentamos la leche en un cazo a fuego medio y, justo antes de que hierva, retiramos del fuego y añadimos la esencia de vainilla y la canela. Dejamos todo en reposo durante 10 minutos para que la leche se infusione.
- 3
Batimos los huevos y el azúcar en un bol hasta que doblen su volumen. Una vez así, mezclamos también la harina hasta que no queden grumos y la textura sea similar a la de una bechamel. Podéis ayudaros de una batidora.
- 4
Ponemos de nuevo la leche en el fuego, esta vez más bajo que antes, y añadimos la mezcla de huevo, azúcar y harina. Removemos continuamente con una cuchara de madera sin que se formen grumos y cuidando que nunca llegue a hervir.
- 5
Cuando empiece a espesar, retiramos del fuego y seguimos removiendo un minuto más. La masa debe quedar espesa, pero si hay grumos debemos pasarla por un colador grande.
- 6
Echamos la mezcla en un molde grande engrasado con mantequilla y espolvoreado con harina e introducimos el pastel en el horno durante unos 40 minutos. Os recomiendo que tapéis el pastel con papel plata para que no se queme la parte de arriba y, cuando queden 10 minutos de horneado, lo quitáis.
- 7
Una vez fuera del horno, dejamos enfriar durante unas horas en la nevera. Desmoldemos y degustamos este exquisito postre frío. Que aproveche!
Recetas similares
Más recetas




Comentarios