Pasta con salsa de calabacín y tofu picante

La semana pasada fue larga, anduve de un lado a otro y el viernes, asistí a dos actos sociales, en el primero, entre otras cosas, le daban un premio a mi padre que no pudo recoger, ya que nadie la había avisado y estaba haciendo lo que más le gusta: trabajar ayudando a pacientes.
A mediodía acudí al segundo, en la otra punta de la provincia, donde lo que más vi fue: puro postureo. Se habló mucho —pero se dijo poco— y, entre los distintos temas, se habló de los físicos con premios Nobel en medicina, pero no se acordaron de la gran Curie (o la omitieron a propósito) y, la verdad sea dicha, es un hecho que me sulfuró (lo sé, sus Nobel no son en medicina, pero tiene dos, en física y en química —eso merece al menos su mención, ¿no?—). Estoy convencida de que ella y su marido, después de un día agotador, sintetizando elementos inestables, se fueron a la cama, y soñaron que sus teorías serían estudiadas muchos años después de sus muertes, quizá, incluso para poder ser empleadas como base de posibles fuentes de energía y, seguro que se despertaron llenos de vitalidad, intuyendo que su contribución sería innovadora.
(Sumamos esta receta a la temática: Día Mundial de la Pasta, que se celebra cada 25 de Octubre. Y es que la pasta además de ser irresistible, hay miles de formas y tipos de prepararla y, a todos nos encanta).
Pasta con salsa de calabacín y tofu picante
La semana pasada fue larga, anduve de un lado a otro y el viernes, asistí a dos actos sociales, en el primero, entre otras cosas, le daban un premio a mi padre que no pudo recoger, ya que nadie la había avisado y estaba haciendo lo que más le gusta: trabajar ayudando a pacientes.
A mediodía acudí al segundo, en la otra punta de la provincia, donde lo que más vi fue: puro postureo. Se habló mucho —pero se dijo poco— y, entre los distintos temas, se habló de los físicos con premios Nobel en medicina, pero no se acordaron de la gran Curie (o la omitieron a propósito) y, la verdad sea dicha, es un hecho que me sulfuró (lo sé, sus Nobel no son en medicina, pero tiene dos, en física y en química —eso merece al menos su mención, ¿no?—). Estoy convencida de que ella y su marido, después de un día agotador, sintetizando elementos inestables, se fueron a la cama, y soñaron que sus teorías serían estudiadas muchos años después de sus muertes, quizá, incluso para poder ser empleadas como base de posibles fuentes de energía y, seguro que se despertaron llenos de vitalidad, intuyendo que su contribución sería innovadora.
(Sumamos esta receta a la temática: Día Mundial de la Pasta, que se celebra cada 25 de Octubre. Y es que la pasta además de ser irresistible, hay miles de formas y tipos de prepararla y, a todos nos encanta).
Paso a paso
- 1
Cortamos el calabacín y lo vaciamos. Lo cortamos en dados pequeños.
Picamos también la cebolla y la pochamos con un poco de aceite y sal. - 2
Cuando la cebolla comience a estar transparente, le añadimos el calabacín, y a fuego medio, lo dejamos que se haga.
Mientras hervimos la pasta con un poco de aceite y sal y, escurrimos cuando esté al dente. - 3
Retiramos la cebolla y el calabacín y lo pasamos por la minipimer. Reservamos.
Por otro lado, hacemos el tofu: secamos el tofu con papel de cocina y lo cortamos en dados.
En un sartén, hacemos un sofrito con el ajo en polvo y el jengibre rallado, y dejamos que se doren.
Echamos el tofu a la sartén, a fuego vivo, para que se selle. Agregamos la soja, las escamas de chili y la miel; y seguimos salteando, a fuego medio, hasta que se caramelice. - 4
Mezclamos la pasta con la salsa, y una vez todo integrado, agregamos el tofu.
- 5
A disfrutar!
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