Mis fusilis en salsa napolitana

En el sur de Italia se crearon salsas sin tomates siglos antes de que se lo descubriera en América. Son increíblemente sabrosas y fáciles de hacer. Me permití modificar una de las que proviene de Nàpoles, con los sabores del perejil y del queso de rallar procesado en la salsa.
........Volví en 1986 al delta, mi lugar en el mundo. Alquilé una casita precaria adentrada en el arroyo Caraguatá. Dos plantas, abajo motor para el agua y un comedor; arriba dormitorios. El piso de tierra se convertía en un lodazar cuando crecía el río. El motor elevaba el agua si se hacía girar la rueda con una manivela. Arriba era más grato. Todo de manera, tibio. Tres casitas una al lado de la otra, fuente de ingresos de una señora mayor, avinagrada, con un hijo que insólitamente durante años fue secretario de Borges. Un hilo de luz nos llegaba desde un generador eléctrico del tiempo de Tomás Edison, a grandes válvulas como las que hace un siglo crearon a Frankenstein. A la mañana remaba en aguas calmas, que reflejaban hileras de casuarinas cual columnas góticas. Soltaba los remos y me dejaba ir por las aguas. El primer sol levantaba una neblina dorada sobre el río. Me invadía la tranquilidad.
A veces cruzábamos el arroyo para comprar en un almacén mínimo que era también despacho de nafta. Lo atendía un personaje de Arlt, clavado en la orilla en que se ahogó su hijo. Levantó una casa con sus manos para hacerle un lugar a la joven mujer que llegó para quedarse. (SIGUE AL FINAL)
Mis fusilis en salsa napolitana
En el sur de Italia se crearon salsas sin tomates siglos antes de que se lo descubriera en América. Son increíblemente sabrosas y fáciles de hacer. Me permití modificar una de las que proviene de Nàpoles, con los sabores del perejil y del queso de rallar procesado en la salsa.
........Volví en 1986 al delta, mi lugar en el mundo. Alquilé una casita precaria adentrada en el arroyo Caraguatá. Dos plantas, abajo motor para el agua y un comedor; arriba dormitorios. El piso de tierra se convertía en un lodazar cuando crecía el río. El motor elevaba el agua si se hacía girar la rueda con una manivela. Arriba era más grato. Todo de manera, tibio. Tres casitas una al lado de la otra, fuente de ingresos de una señora mayor, avinagrada, con un hijo que insólitamente durante años fue secretario de Borges. Un hilo de luz nos llegaba desde un generador eléctrico del tiempo de Tomás Edison, a grandes válvulas como las que hace un siglo crearon a Frankenstein. A la mañana remaba en aguas calmas, que reflejaban hileras de casuarinas cual columnas góticas. Soltaba los remos y me dejaba ir por las aguas. El primer sol levantaba una neblina dorada sobre el río. Me invadía la tranquilidad.
A veces cruzábamos el arroyo para comprar en un almacén mínimo que era también despacho de nafta. Lo atendía un personaje de Arlt, clavado en la orilla en que se ahogó su hijo. Levantó una casa con sus manos para hacerle un lugar a la joven mujer que llegó para quedarse. (SIGUE AL FINAL)
Paso a paso
- 1
Ingredientes I: los fusilis. Una vez más debo confesar que no son caseros. Los compro realmente al huevo a pocas cuadras de casa, y nunca me defraudaron.
- 2
Ingredientes II: atún, anchoas, aceitunas, perejil.. El huevo está absolutamente de más. No lo use en ningún momento pero quedó en la foto. No quise que perdiera su pequeño momento de fama y lo dejé.
- 3
Ingredientes III: ajo, anchos, perejil preparados
- 4
Ingredientes IV: queso para rallar, rallado, rallador. Tampoco me hizo falta el queso rallado. No hubo necesidad. El queso incorporado a la salsa le dio el sabor.
- 5
Paso I: poner en un recipiente apto microondas los ajos picados, aceite de Oliva hasta apenas cubrirlos y sofreirlos en microondas uno y medio minuto.
- 6
Paso II: agregar las aceitunas y las anchoas picadas
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Paso III: agregar el atún
- 8
Paso IV: agregar el queso
- 9
Paso V: uso mi procesadora pequeña. UN FRACASO ABSOLUTO. El queso no se deja triturar. NO COMETAN MI ERROR.
- 10
Paso VI: saco todo, pico el queso, agrego una cucharada de aceite de oliva y otra de agua. Ahora sí puedo procesar.
- 11
Paso VII: la salsa SALIÓ PERFECTA. Bueno, no podía ser siempre de una humildad perfecta.
- 12
Paso VIII: poner a cocinar los fusilis 12 minutos
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Paso IX: colarlos
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Paso X: ponerlos en la olla, agregar la salsa y luego el perejil cortado QUE ES PARTE CENTRAL DEL SABOR
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Ahora sí. Mezclo todo, pongo una ración en el plato y la inundo de salsa. Pruebo; es una delicia que merece vestirse de fiesta para la foto.
- 16
HERMOSA DE AZUL. Mejor que la aséptica foto de la portada. La ración ya está fría; esta, todavía caliente, hace que me siente y coma. No sin antes brindar por todos nosotros, por la paz y la tranquilidad. Por la vida. Le jaim. Por las dos Pascuas.
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Disculpen. La foto es de Graciela, que hoy cumple años. Pero no. ABAJO SIGUE LA HISTORIA
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Forjaba proyectos que aprovechaban los canales que se adentraban en su isla. Pensó cuando el auge de las pieles en criar cocodrilos que alimentaría sembrando pirañas de rápido crecimiento. Dejamos el Caraguatá, agreste, solitario, por el más cercano Carapachay. Muy cada tanto veíamos a los vecinos que no pueden dejarlo. Recordábamos viejos tiempos. Hablábamos de sus nuevos proyectos. Hace mucho que no voy al Tigre. Nada sé de mi vecino del Caraguatá.
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