Cordero lechal al horno con patatas

El Ternasco de Aragón, reconocido como la primera carne fresca en España con Indicación Geográfica Protegida, representa la esencia de la gastronomía aragonesa y un legado cultural vinculado al pastoreo milenario en el Valle del Ebro y los Pirineos. A diferencia del cordero lechal estándar, el auténtico Ternasco de Aragón tradicional se refiere a un animal de raza Rasa Aragonesa, Ojinegra de Teruel o Roya Bilbilitana, alimentado con leche materna y cereales naturales hasta alcanzar unos 90 días de vida, aunque la preparación del lechal (más joven) comparte la misma mística culinaria basada en la sencillez y el respeto al producto. El origen de su receta más emblemática, el asado, hunde sus raíces en las celebraciones rurales y la cocina de pastores, donde la carne se cocinaba lentamente en hornos de leña. La preparación tradicional prohíbe los artificios: se asan las piezas (generalmente paletilla o pierna) en una bandeja de barro sobre una cama de patatas panadera, utilizando únicamente sal, agua, ajos, un toque de manteca de cerdo o aceite de oliva virgen extra y, en ocasiones, un chorrito de vinagre para desglasar. El secreto reside en un horneado pausado, logrando una carne extremadamente tierna que se desprende del hueso y una piel dorada y crujiente, mientras las patatas absorben todos los jugos y aromas de la pieza. Es un plato que simboliza la hospitalidad aragonesa, donde la calidad de la materia prima prevalece sobre cualquier sofisticación técnica.
Cordero lechal al horno con patatas
El Ternasco de Aragón, reconocido como la primera carne fresca en España con Indicación Geográfica Protegida, representa la esencia de la gastronomía aragonesa y un legado cultural vinculado al pastoreo milenario en el Valle del Ebro y los Pirineos. A diferencia del cordero lechal estándar, el auténtico Ternasco de Aragón tradicional se refiere a un animal de raza Rasa Aragonesa, Ojinegra de Teruel o Roya Bilbilitana, alimentado con leche materna y cereales naturales hasta alcanzar unos 90 días de vida, aunque la preparación del lechal (más joven) comparte la misma mística culinaria basada en la sencillez y el respeto al producto. El origen de su receta más emblemática, el asado, hunde sus raíces en las celebraciones rurales y la cocina de pastores, donde la carne se cocinaba lentamente en hornos de leña. La preparación tradicional prohíbe los artificios: se asan las piezas (generalmente paletilla o pierna) en una bandeja de barro sobre una cama de patatas panadera, utilizando únicamente sal, agua, ajos, un toque de manteca de cerdo o aceite de oliva virgen extra y, en ocasiones, un chorrito de vinagre para desglasar. El secreto reside en un horneado pausado, logrando una carne extremadamente tierna que se desprende del hueso y una piel dorada y crujiente, mientras las patatas absorben todos los jugos y aromas de la pieza. Es un plato que simboliza la hospitalidad aragonesa, donde la calidad de la materia prima prevalece sobre cualquier sofisticación técnica.
Paso a paso
- 1
Precalienta el horno a 220°C.
- 2
En una bandeja, añade el aceite, la cebolla y las patatas en rodajas como base.
- 3
Espolvorea sal, pimienta, orégano, perejil y ajo en polvo por encima de las patatas
- 4
Coloca el cordero lechal sobre la cama de patatas y cebolla con la piel hacia abajo y vuelve a espolvorear las especias y colocar los ajos machacados.
- 5
Vierte un poco de aove y añade el agua en la bandeja.
- 6
Hornea durante 45/60 minutos, fuego arriba y abajo, por la parte de dentro de la carne hasta que todo esté dorado y tierno.
- 7
Da la vuelta al cordero y hornea otros 20/30 minutos solo con fuego arriba
- 8
Servir caliente con las patatas y la cebolla.
Trucos
Puedes ajustar las especias al gusto y añadir otras hierbas frescas si lo prefieres.
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