Paso a paso
- 1
Pelamos los langostinos. Las cabezas y pieles las rehogamos en la sartén con un poco de aceite, aplastamos bien para que suelte el jugo. Flambeamos con un chorro de whisky o coñac caliente, añadimos un poquito de agua, colamos y reservamos. También se puede hacer con colas de langostinos congelados y ahorramos este proceso, pero el sabor no se potencia tanto (aún así está muy bueno).
- 2
En una cazuela de barro calentamos el aceite, y en cuanto comience a humear, lo retiramos del fuego. Añadimos la guindilla picada en unos cuatro o cinco trozos. Luego los ajos muy picaditos, el laurel, y removemos un poco. Con la vitro usamos la sartén.
- 3
Agregamos los langostinos y dejamos que se rehoguen unos segundos. Echamos el pimentón, mezclando bien todos los ingredientes. Volvemos a poner al fuego la cazuela, y añadiremos el pulpo troceado y el caldito reservado. A fuego medio, rehogamos unos 2 o 3 minutos y listo para servir, con unas arenillas de sal gruesa por encima.
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