Pollo picante al Martini

(XII)
En tres días, comenzaban las vacaciones de Semana Santa; pero este mes, las notas había que devolverlas a las monjas ya firmadas, antes de comenzarlas. (¡Qué perversidad!—pensaba mientras se ponía bien la falda del uniforme).
Creía que en general, las notas estaban bien, incluso, de más de una, se sentía muy orgullosa, pero ahí estaban: Latín y Educación física, esas malditas asignaturas (con profesores de fuera) que le desmejoraban —irremediablemente— el resultado final. No entendía qué bien podía hacerle, en el futuro, saber saltar el potro, ni comprendía porqué debía saber declinar una lengua muerta.
Para poner en marcha su plan, hoy tuvo que madrugar más. Sabía que su padre no se despertaba del todo, hasta que no tomaba su segundo café, y que tenía la costumbre de levantarse unos minutos más tarde que ella. Así que en cuanto oyó salir a sus padres de su habitación, y con las notas y el bolígrafo en la mano, se chocó “accidental” con ellos en el pasillo. Mientras besaba a su madre y le deseaba los buenos días; con la sonrisa en la cara, le tendió el libro a su objetivo para que lo firmara.
Con el propósito cumplido, y mientras salía corriendo de casa, su padre, tras desearle un buen día, le dijo que el siguiente mes esperaba que las notas fueran más uniformes.
(Sí, pillada pero evitó el enfado y la vergüenza).
(Con esta receta, nos sumamos al reto de esta semana de sacar cada día un utensilio del armario.
🧅 Miércoles: Olla Exprés).
Pollo picante al Martini
(XII)
En tres días, comenzaban las vacaciones de Semana Santa; pero este mes, las notas había que devolverlas a las monjas ya firmadas, antes de comenzarlas. (¡Qué perversidad!—pensaba mientras se ponía bien la falda del uniforme).
Creía que en general, las notas estaban bien, incluso, de más de una, se sentía muy orgullosa, pero ahí estaban: Latín y Educación física, esas malditas asignaturas (con profesores de fuera) que le desmejoraban —irremediablemente— el resultado final. No entendía qué bien podía hacerle, en el futuro, saber saltar el potro, ni comprendía porqué debía saber declinar una lengua muerta.
Para poner en marcha su plan, hoy tuvo que madrugar más. Sabía que su padre no se despertaba del todo, hasta que no tomaba su segundo café, y que tenía la costumbre de levantarse unos minutos más tarde que ella. Así que en cuanto oyó salir a sus padres de su habitación, y con las notas y el bolígrafo en la mano, se chocó “accidental” con ellos en el pasillo. Mientras besaba a su madre y le deseaba los buenos días; con la sonrisa en la cara, le tendió el libro a su objetivo para que lo firmara.
Con el propósito cumplido, y mientras salía corriendo de casa, su padre, tras desearle un buen día, le dijo que el siguiente mes esperaba que las notas fueran más uniformes.
(Sí, pillada pero evitó el enfado y la vergüenza).
(Con esta receta, nos sumamos al reto de esta semana de sacar cada día un utensilio del armario.
🧅 Miércoles: Olla Exprés).
Paso a paso
- 1
Cortamos las cebollas, la zanahoria y los ajos.
- 2
Limpiamos el pollo y lo troceamos, y en la olla exprés, con un poco de aceite, lo sellamos por todos los lados. Reservamos.
- 3
En la misma olla, y con ese mismo resto de aceite, pochamos, con un poco de sal, las verduras; cuando comiencen a transparentar, le añadimos el tomillo.
- 4
Añadimos el pollo reservado, incorporamos el martini, las escamas de chili y las hojas de laurel, removemos para que se integre todo, cerramos la olla y cuando comience a hacer ruido, bajamos el fuego; dejamos cocinar unos 10 minutos más. Apagamos el fuego, y abrimos la olla cuando lo permita. Comprobamos que esté bien hecho y rectificamos sal si es necesario.
- 5
Servimos acompañado de unos picos.. o de pan.
- 6
A disfrutar!
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Comentarios (5)
Buenas noches 💕😘