Bocadillo caliente de rulo cabra con bonito y cebolla caramelizada

Anoche profundicé en el dilema del Tranvía (creo que hay hasta una película al respecto) y como es normal, me ha hecho pensar. Vamos a ver: un tranvía está fuera de control y, si continúa su curso, atropellará a cinco personas. Pero existe la oportunidad de desviarlo simplemente tirando de una palanca. Sin embargo, al hacerlo, el tranvía matará a un hombre que está en esa otra vía. ¿Qué se debería hacer? Según los utilitaristas, es obvio, hay que tirar de la palanca, ya que cinco vidas salvadas es mejor que una.
Una variación habitual del dilema es que ante la misma situación del tranvía sin control, existe un puente que cruza la vía, con un hombre muy grande sentado en el borde; se puede detener el tranvía simplemente empujándolo, pero morirá y, los otros cinco se salvarán. Desde el punto de vista utilitario, la respuesta es la misma, pero curiosamente, muchas personas que habrían tirado de la palanca en el primer escenario no empujarían al hombre en éste.
Pero aún se retuerce más, la siguiente variación es la misma situación anterior, pero en lugar de sentado en el borde, el hombre está de pie sobre una trampilla, y la palanca la abriría. Parece ser que no estamos tan listos para tirar de esta palanca como para tirar de la que desvía el tren. Pero estamos más dispuestos a detener el tren de esta manera de lo que estamos para empujar al hombre.
Bocadillo caliente de rulo cabra con bonito y cebolla caramelizada
Anoche profundicé en el dilema del Tranvía (creo que hay hasta una película al respecto) y como es normal, me ha hecho pensar. Vamos a ver: un tranvía está fuera de control y, si continúa su curso, atropellará a cinco personas. Pero existe la oportunidad de desviarlo simplemente tirando de una palanca. Sin embargo, al hacerlo, el tranvía matará a un hombre que está en esa otra vía. ¿Qué se debería hacer? Según los utilitaristas, es obvio, hay que tirar de la palanca, ya que cinco vidas salvadas es mejor que una.
Una variación habitual del dilema es que ante la misma situación del tranvía sin control, existe un puente que cruza la vía, con un hombre muy grande sentado en el borde; se puede detener el tranvía simplemente empujándolo, pero morirá y, los otros cinco se salvarán. Desde el punto de vista utilitario, la respuesta es la misma, pero curiosamente, muchas personas que habrían tirado de la palanca en el primer escenario no empujarían al hombre en éste.
Pero aún se retuerce más, la siguiente variación es la misma situación anterior, pero en lugar de sentado en el borde, el hombre está de pie sobre una trampilla, y la palanca la abriría. Parece ser que no estamos tan listos para tirar de esta palanca como para tirar de la que desvía el tren. Pero estamos más dispuestos a detener el tren de esta manera de lo que estamos para empujar al hombre.
Paso a paso
- 1
Cortamos las cebollas en pluma, y en una sartén a fuego medio, las dejamos cocinar hasta que caramelicen con un poco de aceite y sal. Tardarán más o menos 40 minutos.
- 2
Mientras tostamos el pan, cortamos el queso en rodajas. Y ya sólo queda montar los bocadillos rápidamente para que mantengan aún la temperatura: ponemos una buena base de cebolla caramelizada sobre una de las partes del pan, escurrimos el aceite del bonito sobre ellas y desmígamos el bonito.
- 3
Colocamos las rodajas de queso y cerramos el bocadillo.
- 4
A disfrutar!
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