Paso a paso
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Lavamos, pelamos y cortamos todas las verduras y las colocamos en una cazuela todas juntas y en crudo, añadimos un chorretón de aceite de oliva, 1 cucharadita de pimentón, 1/2 vaso de agua y la sal o una pastilla de caldo, lo ponemos a fuego lento hasta que las verduras más duras (zanahoria, judías...) estén tiernas pero enteras, removiendo a menudo.
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Lo ideal es no tener que añadir agua y aprovechar la que sueltan las verduras, pero si está quedando demasiado seco ponemos la necesaria, no hay que remover mucho las verduras para que no se deshagan, es mejor mezclar bien las verduras al principio y luego mover la cazuela en vaivén mientras se guisan, este plato está más sabroso si se sirve bien asentado, tiene que reposar unas horas o guisarse la víspera.
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Si las verduras no son frescas y tiernas por ejemplo, algunas son congeladas y otras no a lo mejor tienes que ajustar un poco los tiempos de cocción y poner primero las más duras, cuando empiecen a enternecer vas añadiendo las más tiernas, en cualquier caso pon siempre al principio la cebolla, ajos, tomate, pimiento y zanahoria.
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