Pizza baviera con salchichas y pepinillos

Realmente me agotan los “yomasistas” —y no, no estoy hablando en Klingon—, es que he conocido a muchos. Los "yomasistas" son una tendencia en alza, y es que cada vez hay más gente que siempre está peor que quien sea que relate una desgracia o incomodidad, e infinitamente más y mejor que uno que cuente una alegría.
Ilustro con ejemplo: una, inocentemente, comenta su dolor de cabeza. Pues el yomasista de turno dirá: “Para dolores de cabeza los míos, que parece que tengo dentro un martillo neumático”. A ver, querido yomasista, el dolor es algo muy subjetivo. No conoces mi umbral de dolor. No insistas.
Y justo en el otro lado, cuando una, ufana, relata su maravilloso fin de semana de barbacoa con los amigos. El yomasista te hace ver que en realidad fue un bodrio ya que te responderá con cierto tónito soberbio: “Ni te imaginas el mio. El sábado fui a hacer puenting y rafting; por la tarde pillé unas olas, y el domingo un sky diving flipante. Pero el próximo, seguro que elijo algo en plan tranquilo, como tú”. (Además de fardar quiere enfatizar que tu plan le parece una birria). Y continúa. “Y claro, con lo cansado que llegue, ni te imaginas como tenía la cabeza”. (Por si te habías olvidado de su martillo neumático).
Y así puede ir sumando proezas y desgracias, tragedias y alegrías. Siempre más. Siempre mejor.
En fin, como diría Yoda: “un misterio infinito la Fuerza es. Mucho por aprender aún queda”.
Pizza baviera con salchichas y pepinillos
Realmente me agotan los “yomasistas” —y no, no estoy hablando en Klingon—, es que he conocido a muchos. Los "yomasistas" son una tendencia en alza, y es que cada vez hay más gente que siempre está peor que quien sea que relate una desgracia o incomodidad, e infinitamente más y mejor que uno que cuente una alegría.
Ilustro con ejemplo: una, inocentemente, comenta su dolor de cabeza. Pues el yomasista de turno dirá: “Para dolores de cabeza los míos, que parece que tengo dentro un martillo neumático”. A ver, querido yomasista, el dolor es algo muy subjetivo. No conoces mi umbral de dolor. No insistas.
Y justo en el otro lado, cuando una, ufana, relata su maravilloso fin de semana de barbacoa con los amigos. El yomasista te hace ver que en realidad fue un bodrio ya que te responderá con cierto tónito soberbio: “Ni te imaginas el mio. El sábado fui a hacer puenting y rafting; por la tarde pillé unas olas, y el domingo un sky diving flipante. Pero el próximo, seguro que elijo algo en plan tranquilo, como tú”. (Además de fardar quiere enfatizar que tu plan le parece una birria). Y continúa. “Y claro, con lo cansado que llegue, ni te imaginas como tenía la cabeza”. (Por si te habías olvidado de su martillo neumático).
Y así puede ir sumando proezas y desgracias, tragedias y alegrías. Siempre más. Siempre mejor.
En fin, como diría Yoda: “un misterio infinito la Fuerza es. Mucho por aprender aún queda”.
Paso a paso
- 1
Disolvemos la levadura en el agua tibia. Y con la Thermomix, con programa espiga, ponemos 7 minutos con todos los ingredientes en el vaso.
Pasado el tiempo, lo ponemos en un bol, lo tapamos con film transparente y, lo dejamos levar hasta que doble su tamaño.
Una vez la masa levada, encendemos el horno y dejamos la bandeja que se caliente en el interior.
Sacamos la masa y sin amasar, estiramos con las manos, sobre papel de horno, dejando los bordes ligeramente más gorditos. - 2
Repartimos primero una base de passata de tomate, espolvoreamos las especias y ponemos la cebolla previamente cortada.
Ponemos las rodajas de salchichas distribuidas de la mejor manera posible y pepinillos. Cubrimos con el queso rallado, y la mozzarella fresca y espolvoreamos de nuevo la albahaca y el orégano.
Horneamos unos 20 minutos a 180°C, con el horno previamente precalentado, primero con calor arriba y abajo, y después sólo por abajo. - 3
A disfrutar!
Recetas similares
Más recetas








Comentarios