Paso a paso
- 1
Pon al fuego una olla con abundante agua para cocer la pasta, cuando el agua rompa a hervir, añade sal al gusto, entonces burbujeará con más fuerza y será el momento de añadir la pasta, que bajará la temperatura del agua. Pero no tardará en subir, así que mueve las plumas o penne con la cuchara y baja el fuego para que cueza con un burbujeo ‘alegre’ (ni excesivo ni demasiado suave).
- 2
Mientras tanto, pon una sartén al fuego con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, añade la nata, la leche el queso gorgonzola cortado en daditos, el comino en polvo, la pimienta recién molida, la nuez moscada y sal al gusto.
- 3
En otro sartén coloca la mantequilla con las verduras, ajo en polvo, sal y pimienta al gusto hasta que queden aldentes
- 4
Pon la temperatura medio-alta y, sin dejar de remover, deja que el queso se vaya fundiendo e integrando con la nata. Cuando rompa a hervir, baja un punto el fuego y continúa moviendo unos minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
- 5
Cuando la pasta esté al dente, escúrrela (reservando medio vaso del agua de cocción) y viértela en la sartén con la salsa gorgonzola, mezcla bien y si ves que necesita más jugosidad, añade un poco de agua de la cocción de la pasta.
- 6
Añade los vegetales a la pasta con la salsa y mezcla con cuidado para evitar que se rompa.
- 7
Sirve los macarrones con salsa de queso gorgonzola recién hecha en los platos, puedes añadir unos daditos de queso azul.
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