Gelatina de mosaico

Gelatina de mosaico sin grenetina ni leche condensada
Gelatina de mosaico
Gelatina de mosaico sin grenetina ni leche condensada
Paso a paso
- 1
Mete la taza de leche a la nevera. Prepara la gelatina de limón según las instrucciones en el paquete excepto que utilizarás únicamente las 3/4 partes del agua que se indica. Por ejemplo, si te dicen que uses 4 tazas de agua, preparar con sólo 3 tazas. Vértela en un recipiente plano (por ejemplo, un molde para pastel o un pyrex rectangular) y mételo al refrigerador por varias horas hasta que cuaje.
- 2
Repite el paso número 1 con el paquete de gelatina de fresa. Sólo después de que hayan cuajado bien las gelatinas de limón y de fresa, prepara la de coco: Calienta taza y media de agua hasta el punto de ebullición. Retírala del fuego y agrega el polvo de gelatina de coco. Muévala hasta que se disuelva perfectamente el polvo. Deja que se enfríe hasta que esté un poco tibio. Vierte la leche con la mezcla de gelatina de coco. Muévala hasta que se incorpore completamente.
- 3
Con un cuchillo, corta las gelatinas de limón y de fresa en cubitos de aproximadamente dos centímetros por lado. Refrigera los moldes durante tres horas o hasta que esté firme la gelatina.
- 4
Con una cuchara o una espátula, transfiere los cubos de gelatina al molde/los moldes. Vierte la gelatina de coco (aún líquida) encima de los cubos y mueve suavemente una cuchara dentro de cada molde para que tanto los cubos como la gelatina líquida se acomoden bien. Hay que trabajar un poco rápido porque con lo frío de los cubos de gelatina, la gelatina de coco empezará a espesarse pronto.
- 5
Si no se va a comer directamente de los moldes, se tendrá que desmoldar tu gelatina. Para hacerlo, pasa un cuchillo alrededor de todo el molde para que la gelatina quede despegada a este. Moja una toalla de cocina con agua muy caliente y exprímela. Envuelve el molde en la toalla caliente durante 10 segundos (si el molde es de metal) o hasta 20 segundos (si el molde fuera de vidrio o plástico).
- 6
Colocando un plato grande sobre la parte abierta del molde, voltéala en un movimiento rápido. Si la gelatina se despegara, ya quita el molde y ¡admira el fruto de tu trabajo! Si se quedara aún pegada la gelatina al molde, repite toda la operación con la toalla caliente, las veces que sea necesario para que salga con facilidad.
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