Gallineta cocida con Alcachofas y Mayonesa de Aceitunas de Aragón

Esta receta siendo sencilla de elaborar es una oda al equilibrio mediterráneo, donde la gallineta (cabracho o rascacio), un pescado de roca de carne blanca, tersa y con un sutil sabor a marisco se convierte en la protagonista indiscutible. Al cocinarla de esta manera respetamos su textura excepcional y su colágeno natural, evitando que se reseque y permitiendo que sus lascas se desprendan con suavidad.
El acompañamiento de alcachofas aporta una dimensión terrosa y un matiz dulce-metálico único, gracias a la cinarina, que prepara el paladar para el golpe de autoridad de la mayonesa de aceituna negra de Aragón. Esta oliva, de variedad Empeltre, ofrece un perfil salino, graso y casi fermentado que actúa como el hilo conductor de todo el plato, elevando la sencillez de la cocción a una categoría de alta cocina
Es un maridaje de contrastes: la delicadeza del pescado frente a la potencia de la aceituna, y la firmeza de la verdura frente a la cremosidad de la salsa.
Curiosamente, la gallineta, que antaño se relegaba a caldos por su fisonomía espinosa y su piel rojiza de "pez escorpión", demuestra aquí por qué es hoy un tesoro gastronómico. El resultado es un plato cromáticamente sofisticado, con un color morado profundo coronando el blanco inmaculado del lomo, que sintetiza la esencia del recetario costero con la elegancia de la despensa del interior aragonés. Un plato limpio, honesto y técnicamente impecable que celebra el producto en su estado más puro.
#MePlanifico
Gallineta cocida con Alcachofas y Mayonesa de Aceitunas de Aragón
Esta receta siendo sencilla de elaborar es una oda al equilibrio mediterráneo, donde la gallineta (cabracho o rascacio), un pescado de roca de carne blanca, tersa y con un sutil sabor a marisco se convierte en la protagonista indiscutible. Al cocinarla de esta manera respetamos su textura excepcional y su colágeno natural, evitando que se reseque y permitiendo que sus lascas se desprendan con suavidad.
El acompañamiento de alcachofas aporta una dimensión terrosa y un matiz dulce-metálico único, gracias a la cinarina, que prepara el paladar para el golpe de autoridad de la mayonesa de aceituna negra de Aragón. Esta oliva, de variedad Empeltre, ofrece un perfil salino, graso y casi fermentado que actúa como el hilo conductor de todo el plato, elevando la sencillez de la cocción a una categoría de alta cocina
Es un maridaje de contrastes: la delicadeza del pescado frente a la potencia de la aceituna, y la firmeza de la verdura frente a la cremosidad de la salsa.
Curiosamente, la gallineta, que antaño se relegaba a caldos por su fisonomía espinosa y su piel rojiza de "pez escorpión", demuestra aquí por qué es hoy un tesoro gastronómico. El resultado es un plato cromáticamente sofisticado, con un color morado profundo coronando el blanco inmaculado del lomo, que sintetiza la esencia del recetario costero con la elegancia de la despensa del interior aragonés. Un plato limpio, honesto y técnicamente impecable que celebra el producto en su estado más puro.
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Paso a paso
- 1
Limpia las alcachofas, corta en láminas y pon en agua con limón para evitar que se oxiden.
- 2
Saltea las alcachofas (y ajo tierno si usas) en aceite 2 min. Añade vino, tapa y cocina 8-10 min hasta que estén tiernas pero firmes. Salpimenta al final.
- 3
Para la mayonesa, coloca el huevo, el aceite y una pizca de sal en un vaso batidor. Emulsiona sin mover el brazo al principio. Añade las aceitunas y unas gotas de zumo de limón, tritura hasta obtener color morado oscuro. Cuela si prefieres textura fina. Reserva en frío.
- 4
Cocina los lomos de gallineta en una olla o sartén plana con una rodaja de limón y perejil desde agua fría hasta casi hervir. Apaga el fuego y espera 10 minutos y reserva. La carne debe quedar blanca y separarse en lascas.
- 5
Emplata: Coloca en cada plato llano las alcachofas en círculo, pon un lomo de gallineta encima, añade una cucharada de mayonesa al lado o sobre el pescado.
- 6
Justo antes de servir, añade escamas de sal sobre el pescado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra de Bajo Aragón.
Trucos
Si quieres un sabor más profesional, cuando saltees las alcachofas, añade unos ajos tiernos picados. El sabor del ajo tierno potencia el dulzor de la alcachofa y crea un puente perfecto hacia la potencia de la aceituna.
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