Paso a paso
- 1
La noche anterior, ponemos los garbanzos en remojo. Y lo hacemos con abundante agua, que los cubra más que de sobra. Al menos con dos dedos por encima ya que los garbanzos crecerán y absorberán bastante agua. Añadimos una cucharadita de bicarbonato o un puñadito de sal y lo dejamos toda la noche
- 2
Al día siguiente, los escurrimos del agua. Les damos un lavado con agua fresca y los metemos en una olla. Añadimos el pimentón, la zanahoria cortada en rodajas y el ajo. Añadimos un chorrete de aceite de oliva y después cubrimos con abundante agua dos o tres dedos por encima de ellos. Añade un puñadito de sal y pimienta negra recién molida
- 3
Dejamos cocinar a fuego medio, alrededor de 1 hora y media o dos horas. Hasta que estén blandos.
- 4
Una vez estén cocinados, puedes añadir más agua si ves que te habías quedado corto antes. Añadimos también la cucharada de tomate y añadimos también las espinacAs. Mezclamos bien y dejamos cocinar dos o tres minutos más. Hasta que las espinacas hayan menguado y se hayan integrado bien al potaje de garbanzos
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