Paso a paso
- 1
Se pica la cebolla en trozos pequeños y se sofríe con la mantequilla previamente derretida en una sartén.
- 2
Se añaden las 3 cucharadas de harina y se remueve con unas varillas hasta que quede una pasta seca que se despegue de la sartén.
- 3
Se añade un chorro de leche y se remueve hasta que se integre en la pasta. Se sigue añadiendo la leche poco a poco para evitar que se formen grumos.
- 4
Cuando se haya integrado toda la leche, se echan el queso azul, la pimienta y la nuez moscada al gusto. Se prueba y se rectifica de sal si fuera necesario.
- 5
La masa tiene que ser espesa y despegarse de la sartén con facilidad. En ese momento, se extiende en una fuente amplia para que se temple. Se cubre con un film y se mete en el frigorífico para que se endurezca.
- 6
Pasadas al menos 2 horas, se corta la masa del tamaño que se quiera, se le da forma con las manos, se pasa por huevo batido y pan rallado y se fríe en aceite.
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