Tarta de chocolate —receta 300—

No somos muy fans de las tartas, pero somos unas enamoradas del chocolate ❤️🍫❤️... y más, si cabe, desde que en uno de nuestros viajes a México, nos contaron una linda leyenda azteca, sobre el dios Quetzalcóatl (representado como la serpiente emplumada) era un dios bondadoso y de buen corazón que enseñó artes como: la agricultura, la astrología y la medicina. Un dios que detestaba la guerra y la violencia, y por encima de todo, el sufrimiento y los sacrificios. Cada cierto tiempo, emprendía viajes en los que seguía divulgando su sabiduría. Estando en uno de esos viajes, su oponente Tezcatlipoca, aprovechó para invadir y asediar la cuidad donde se encontraba la esposa de Quetzalcóalt. La princesa aguantó hasta su último suspiro, sin embargo al no llegar su marido a tiempo, su muerte fue inevitable… Cuenta esta leyenda, que allí mismo, donde murió ella, brotó el árbol del cacao, cuyo nombre fue “cacahuaquahitl”. De él crecieron frutos con un sabor amargo, como el sufrimiento de la princesa. Fuerte, como lo había sido ella ante el asedio, y oscuro, como su sangre al derramarse.
Convertir esta receta, en la número 300, era inevitable, no sólo por nuestra pasión hacia el chocolate, sino, en especial, por la homenajeada cumpleañera a quien se la preparamos, y que gracias a Dios, le gustó 😍.... por otros ‘tatantos’ años soplando velas🎂, y por otras ‘tatandas’ recetas compartidas.
Tarta de chocolate —receta 300—
No somos muy fans de las tartas, pero somos unas enamoradas del chocolate ❤️🍫❤️... y más, si cabe, desde que en uno de nuestros viajes a México, nos contaron una linda leyenda azteca, sobre el dios Quetzalcóatl (representado como la serpiente emplumada) era un dios bondadoso y de buen corazón que enseñó artes como: la agricultura, la astrología y la medicina. Un dios que detestaba la guerra y la violencia, y por encima de todo, el sufrimiento y los sacrificios. Cada cierto tiempo, emprendía viajes en los que seguía divulgando su sabiduría. Estando en uno de esos viajes, su oponente Tezcatlipoca, aprovechó para invadir y asediar la cuidad donde se encontraba la esposa de Quetzalcóalt. La princesa aguantó hasta su último suspiro, sin embargo al no llegar su marido a tiempo, su muerte fue inevitable… Cuenta esta leyenda, que allí mismo, donde murió ella, brotó el árbol del cacao, cuyo nombre fue “cacahuaquahitl”. De él crecieron frutos con un sabor amargo, como el sufrimiento de la princesa. Fuerte, como lo había sido ella ante el asedio, y oscuro, como su sangre al derramarse.
Convertir esta receta, en la número 300, era inevitable, no sólo por nuestra pasión hacia el chocolate, sino, en especial, por la homenajeada cumpleañera a quien se la preparamos, y que gracias a Dios, le gustó 😍.... por otros ‘tatantos’ años soplando velas🎂, y por otras ‘tatandas’ recetas compartidas.
Paso a paso
- 1
Echamos las oreo en la trituradora de la batidora; le añadimos el aceite y forramos la base del molde, ayudándonos de las manos. Reservamos en nevera.
- 2
En un cazo, añadimos la leche, la nata, el queso y los sobres de cuajada. Mezclamos todo hasta que quede sin grumos. Encendemos el fuego y removemos para que no se pegue, cuando ya no esté frío, añadimos el chocolate negro y mezclamos sin parar hasta que se haya disuelto.
- 3
Vertemos en el molde encima de las galletas.
- 4
Rallamos 8 onzas de chocolate blanco. Y reservamos en nevera.
- 5
Desmóldamos y a disfrutar. 🎉🎂🎉
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