Paso a paso
- 1
Pelamos las cebollas y cortamos en juliana no muy fina o como más nos guste.
- 2
Ponemos el aceite de oliva en la sartén y lo calentamos a fuego medio.
- 3
Cuando el aceite tenga un poco de temperatura echamos la cebolla. El aceite no tiene que estar muy caliente pues no queremos que se nos queme la cebolla.
- 4
Removemos bien para que toda la cebolla se impregne de aceite.
- 5
Bajamos el fuego y dejamos que se vaya haciendo poco a poco. No hay que tener prisa, el proceso dura entre 30 y 40 minutos, vigilando en todo momento para que no se queme.
- 6
Removemos de cuando en cuando para que se cocine uniformemente. Al cabo de los minutos veremos que las cebollas empiezan a menguar y a hacerse transparente, poco a poco irá tomando ese color dorado suave.
- 7
Se está produciendo la reacción de Maillard en la que los azúcares que contiene la cebolla comienzan a derretirse como el caramelo dando el bonito color a la cebolla.
- 8
Cuando la cebolla haya reducido a más de la mitad su tamaño añadimos las dos cucharadas de agua y removemos.
- 9
Finalmente la cebolla pasará del dorado suave al tostado típico de la cebolla caramelizada. En ese momento añadimos una pizca de sal para realzar el sabor y retiramos del fuego.
- 10
Hay algunas recetas que recomiendan añadir a la media hora un chorrito de vinagre y una cucharadita tipo postre de azúcar moreno por cada 2 cebollas.
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