Tosta de cebolla caramelizada con anchoas

Creo que con la edad que tengo y, con la experiencia en el manejo del producto, ya debería ser capaz de utilizarlo convenientemente. Pero, evidentemente, no; y ya estoy harta de hacerme daño y, no es que yo sea inútil, es que el superglue es un auténtico fraude. Porque, aparte de los dedos ¿este producto pega algo más? Sí, efectivamente, es posible que se quede pegada a los dedos alguna de las partes de las cosas que se quieren pegar. Pero lo que viene siendo la reconstrucción física del elemento roto, casi que no.
Da igual que tenga que pegar la borla del zapatito de una figurita de Lladró, o unir inseparablemente, el imán de la nevera que se partió en mil pedazos tras el portazo o el collage de fotos de Rumanía que se rompió al paso del fontanero. Es materialmente imposible —tenga las dimensiones que tenga—. Si es pequeño, se te acaba pegando a los dedos de tal manera que si la figurita medía treinta centímetros, ahora mide veinte; y si es algo más grande, a la que lo mueves o intentas colocarlo en su sitio habitual, se te desmonta el chiringuito instantáneamente.
Pero, más allá de que no pegue nada, lo que sí está científicamente demostrado es su capacidad como “peelingador” de dedos, se te quedan los dedos supersuaves, sin yemas, pero supersuaves.
Tosta de cebolla caramelizada con anchoas
Creo que con la edad que tengo y, con la experiencia en el manejo del producto, ya debería ser capaz de utilizarlo convenientemente. Pero, evidentemente, no; y ya estoy harta de hacerme daño y, no es que yo sea inútil, es que el superglue es un auténtico fraude. Porque, aparte de los dedos ¿este producto pega algo más? Sí, efectivamente, es posible que se quede pegada a los dedos alguna de las partes de las cosas que se quieren pegar. Pero lo que viene siendo la reconstrucción física del elemento roto, casi que no.
Da igual que tenga que pegar la borla del zapatito de una figurita de Lladró, o unir inseparablemente, el imán de la nevera que se partió en mil pedazos tras el portazo o el collage de fotos de Rumanía que se rompió al paso del fontanero. Es materialmente imposible —tenga las dimensiones que tenga—. Si es pequeño, se te acaba pegando a los dedos de tal manera que si la figurita medía treinta centímetros, ahora mide veinte; y si es algo más grande, a la que lo mueves o intentas colocarlo en su sitio habitual, se te desmonta el chiringuito instantáneamente.
Pero, más allá de que no pegue nada, lo que sí está científicamente demostrado es su capacidad como “peelingador” de dedos, se te quedan los dedos supersuaves, sin yemas, pero supersuaves.
Pasos de la receta
- 1
Pelamos y cortamos en pluma las cebollas y, las ponemos en una sartén con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal para caramelizarlas; las dejamos que se cocinen muy lentamente a fuego bajito, sin prisa, sobre unos 40 minutos.
- 2
Cortamos la bolla, y la abrimos transversalmente, le quitamos la miga y la tostamos por ambos lados.
Picamos el cebollino fresco, los cherry en rodajas y los macadamia de manera grosera. - 3
Untamos las tostas con el queso cremoso, ponemos un poco de cebollino y añadimos la cebolla caramelizada.
- 4
Terminamos de poner el resto de cebollino, ponemos las anchoas y los tomates y decoramos con los anacardos partidos.
- 5
A disfrutar!
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