Paso a paso
- 1
Poner una cazuela con agua y sal, cuando rompa a hervir añadir la calabaza. Cocer a fuego lento 20 minutos hasta que esté blanda. Escurrir la calabaza y reservar el agua.
- 2
Triturar la calabaza hasta hacerla puré. Dejar templar
- 3
En un vaso poner 60 mililitros del agua de la cocción y añadir la levadura dejar reposar 5 minutos para que se disuelva bien, añadir la miel y remover
- 4
En un bol poner la harina y la sal mezcladas, hacer un agujero amplio en medio. Añadir el agua con levadura y miel y al final la calabaza
- 5
Mezclar poco a poco, hasta formar una masa espesa y pegajosa. Si es necesario añadir alguna cucharadita del agua de la cocción
- 6
Poner un poco de harina sobre una superficie lisa y colocar la masa. Amasar 10 minutos o hasta que la masa sea homogénea y elástica
- 7
Poner la masa en un bol, tapar con un paño o film transaparente. Dejar reposar hora y media hasta que doble el tamaño. Después desinfla la masa golpeandola y dejar reposar 10 minutos
- 8
Dale a la masa forma redondeada y colocar en la bandeja de horno untado con un poco de aceite. Tapar con un paño. Reposar 1 hora hasta que duplique
- 9
Precalentar el horno a 220° hornear 40 minutos, hasta que tenga un color dorado y suene a hueco al darle en la base, dejar enfriar
- 10
Decoración: antes de hornear poner glaseado. Para ello, mezcla una yema de huevo con leche y pinta la superficie. Esparcir semillas de calabaza por encima
- 11
Consejo: si no se dispone de levadura seca sustituir por 15 gramos de levadura fresca
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