Tortilla de patatas vegana

Hace tiempo que quería publicar esta receta, pero quería esperar a mejorarla, pues las primeras que hacia me salían un "churro". Después de ir variando las proporciones, el resultado a quedado muy bien (Al menos eso me han dicho los que la han probado).
Tortilla de patatas vegana
Hace tiempo que quería publicar esta receta, pero quería esperar a mejorarla, pues las primeras que hacia me salían un "churro". Después de ir variando las proporciones, el resultado a quedado muy bien (Al menos eso me han dicho los que la han probado).
Paso a paso
- 1
Ponemos la chía en 3/4 de vaso de agua, para que se vaya activando mientras preparamos el resto. La removemos de vez en cuando
- 2
Pelamos y cortamos las patatas a cubitos de 1cm aprox. Y el calabacín.
- 3
Cortamos el pimiento a tiras y la cebolla cortada a trocitos pequeños. Y ponemos a pochar la cebolla y los pimientos en la misma sartén (pero separados)
- 4
Por otro lado ponemos a freír las patatas con bastante aceite
- 5
Cuando la cebolla está hecha (sin quemarse), la sacamos y ponemos el calabacín
- 6
Cuando ya tenemos las verduras hechas, las mezclamos con las patatas y la cebolla. Le añadimos sal al gusto
- 7
Ahora preparamos el "huevo". Ponemos el agua con chía en un plato Hondo (la textura debe ser parecida a la clara de huevo). Y le añadimos la harina mientras la removemos bien, para que no queden grumos. Le añadimos también la cúrcuma y un poco de sal
- 8
Cuando ya estén las patatas, las dejamos escurrir unos minutos antes de mezclarlas con el "huevo"
- 9
Finalmente, ponemos la mezcla en la sartén. Es importante que la sartén esté bien caliente y con unas gotas de aceite. La vamos moviendo ligeramente (para que no se pegue) y le vamos dando forma a la tortilla con una espátula de madera. Aflojamos el fuego para que no se queme.
- 10
Le damos la vuelta y si vemos que no está formadora, luego le volvemos a dar la vuelta. Con este doradito, queda un pelín crujiente, que le da un toque riquísimo, a la vez que mantiene la consistencia. Despues de apagar el fuego, le añadimos la sal negra del Himalaya para darle un toque a huevo.
- 11
Si la hemos hecho bien, queda consistente. Es un poco entretenida pero el resultado merece la pena. La chía y la harina de garbanzo, le aporta las proteínas (que tendría con huevo) pero sin el colesterol. A ver si os animáis a probarla. Seáis o no veganos, aquí tenéis una alternativa que os sorprenderá.
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