Paso a paso
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Lo primero que hay que hacer es hornear el boniato para que quede blandito y suave. Para ello, envolvemos en papel de plata y metemos al horno a 200 grados. El tiempo dependerá del grosor del boniato, pero hay que sacarlo cuando al pincharlo con un cuchillo no notemos resistencia para entrar.
- 2
Una vez que tenemos el boniato asado tenemos que quitarle la piel (saldrá muy fácilmente) y servirlo como nos guste. En mi caso me gusta tipo puré, así que lo corto en trozos y luego lo aplasto con un tenedor.
- 3
Añadimos especias al gusto al boniato y un poco de aceite y mezclamos todo. En mi caso lleva pimienta, ajo en polvo y orégano, no suelo cocinar con sal así que la he suplido en esta ocasión.
- 4
Añadimos entonces un par de cucharadas de guacamole, aunque la cantidad va también al gusto. En mi caso es comprado, lo cuál hace este plato aún más rápido de preparar.
- 5
Por último picamos un poco de queso de cabra para que le dé un toque un poco ácido al plato.
- 6
Añadimos un chorrito de aceite por encima, ¡Y a comer! A mí suele gustarme revolverlo todo por eso de que se mezclen los sabores 😉
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