Pavo de Navidad

Todo un clásico para las fiestas inspirado en diversas recetas de las que he ido escogiendo ingredientes para adaptarlo a mi manera. Las raciones son orientativas ya que dependerá del tamaño del pavo así como el tiempo de cocinado. Yo lo he calculado en base a 45 minutos por kilo y me ha salido perfecto. Al final lo he dejado otros 15 minutos más para terminar de darle un poco más de color.
Pavo de Navidad
Todo un clásico para las fiestas inspirado en diversas recetas de las que he ido escogiendo ingredientes para adaptarlo a mi manera. Las raciones son orientativas ya que dependerá del tamaño del pavo así como el tiempo de cocinado. Yo lo he calculado en base a 45 minutos por kilo y me ha salido perfecto. Al final lo he dejado otros 15 minutos más para terminar de darle un poco más de color.
Paso a paso
- 1
Un día antes preparamos con el agua y la sal una salmuera en un recipiente donde entre el pavo y lo dejamos sumergido moviendo de vez en cuando. Para la salmuera mezclamos un buen puñado de sal gorda por litro de agua y lo intentamos disolver lo más posible.
- 2
Sacamos el pavo de la salmuera y lo secamos bien. Por el interior metemos el tomillo y pimienta y todos los ingredientes picados que habremos mezclado también con el pan desmigado y una taza de caldo de pollo. Atamos lo mejor posible con cuerda para ello. Frotamos todo el pavo con la mantequilla y salpimentamos.
- 3
El horno lo habremos precalentado a 220° y metemos el pavo en la rejilla, debajo dejamos la bandeja con una mezcla de agua, vino y caldo que iremos reponiendo según se vaya agotando sin dejar nunca que se evapore del todo e iremos regando cada media hora con ese jugo el pavo.
- 4
A la media hora bajamos el fuego a 170° y colocamos un trozo de papel de aluminio sobre la pechuga y los extremos de los muslos.
- 5
Vamos regando levantando el papel y volviendo a colocarlo.
- 6
Transcurrido el tiempo comprobamos pinchando el muslo, si sale líquido rosado aún le falta tiempo. Retiramos el papel de aluminio y volvemos a subir la temperatura para darle el último toque de dorado y que quede crujiente la piel. Aprovechamos todo el jugo de la bandeja como salsa y a disfrutar.
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