Asadura de hígado de cerdo al ajillo

Entre los productos de casquería (también mal llamados menudencias) el hígado de cerdo o ternera es de los más apreciados y consumidos junto a los callos. En la memoria gustativa de unas cuantas generaciones de españoles está presente el hígado. Los niños y adolescentes que crecieron en la España de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado lo saben bien, ya que era habitual tomarlo una vez por semana a la plancha, encebollado o incluso empanado. Era la forma más económica de asimilar el hierro y las vitaminas A y B, muy presentes en esta víscera. En Aragón es muy típico el denominado ternasco y el fardel de Calatayud. Nosotros solemos prepararlo al ajillo (más propio de Andalucía) y de cerdo que aporta un sabor más potente que con la salsita de aceite y ajos está espectacular. Es una tapa muy típica en Sevilla y Córdoba, donde también se prepara adobada con muchas especias.
Asadura de hígado de cerdo al ajillo
Entre los productos de casquería (también mal llamados menudencias) el hígado de cerdo o ternera es de los más apreciados y consumidos junto a los callos. En la memoria gustativa de unas cuantas generaciones de españoles está presente el hígado. Los niños y adolescentes que crecieron en la España de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado lo saben bien, ya que era habitual tomarlo una vez por semana a la plancha, encebollado o incluso empanado. Era la forma más económica de asimilar el hierro y las vitaminas A y B, muy presentes en esta víscera. En Aragón es muy típico el denominado ternasco y el fardel de Calatayud. Nosotros solemos prepararlo al ajillo (más propio de Andalucía) y de cerdo que aporta un sabor más potente que con la salsita de aceite y ajos está espectacular. Es una tapa muy típica en Sevilla y Córdoba, donde también se prepara adobada con muchas especias.
Paso a paso
- 1
Lo primero es pedirle al carnicero que corte los filetes ni muy gruesos ni demasiado finos.
- 2
A continuación cortamos los ajos laminados no muy finos y los doramos ligeramente en aceite de oliva. Reservamos para que no se quemen.
- 3
Seguidamente cortamos los filetes en trozos medianos para que asimilen mejor la salsa. Los ponemos en la sartén con el resto del aceite de oliva y le añadimos la sal gorda y el orégano.
- 4
Cuando estén hechos a nuestro gusto le incorporamos los ajitos, bajamos el fuego y lo removemos para repartirlos bien con los filetes y el aceite. En casa nos gustan muy hechos. Y ya los tenemos listos para disfrutar de esta exquisita inyección de vitaminas sin ningún efecto secundario. Buen provecho a todos.
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