Paso a paso
- 1
Antes de empezar pelaremos la calabaza y la cortaremos en brunoise (es decir, en daditos). Reservamos.
Ponemos a calentar en una olla una cucharadita de mantequilla. Mientras se derrite, picaremos la cebolla todo lo finita que podamos y la pondremos a pochar en la mantequilla ya derretida, a fuego medio.
Cuando la cebolla ya esté pochada, añadiremos los daditos de calabaza y el arroz. Salpimentaremos al gusto.
- 2
Lo que yo hago es preparar el caldo que voy a necesitar aparte, calentándolo en otra cazuela, justo antes de necesitarlo. Echo un cuarto del caldo al arroz, remuevo, dejo que reduzca y cuando el arroz se queda sin caldo, echo otro cuarto. Así hasta terminar con todo el caldo. Si se diera el caso de que al terminar con el caldo el arroz todavía estuviera un poco entero, podemos añadir simplemente agua, pero siempre a la misma temperatura de la cocción.
- 3
Una vez el arroz está a nuestro gusto de textura, retiramos del fuego y echamos el parmesano rallado, que se deshará gracias al calor residual.
- 4
Y listo! Si se quiere echar más queso después es cuestión de gustos... Y grasas ;)
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