Miniaperitivo con bonito del norte (III): Tosta templada de bonito con cherry confitado y brie

Y siguiendo con los aperitivos y con los distintos formatos, vamos ahora por la música: ¿vinilo, cassette, CD o plataformas?
Aunque no lo creáis tanto mi walkman como mi discman aún funcionan. Y la colección de vinilos de mi madre, sigue lentamente creciendo —es como la aldea gala de Asterix: irreductible—, me enamora cada vez que la miro.
Pero, en realidad, no había nada como desordenar los cassettes y tirar de sus cintas, para ver a tu padre, en un vano esfuerzo por unir las caratulas con los cartones, mientras con un Big en la mano intentaba que volviese la cinta a su posición normal.
Obviamente, recuerdo mi primer MP3 (regalo de cumpleaños comprado en Tenerife), que a esa edad, no sabía ni cómo cargar. Como olvidar mi primer iPod, más grande que los actuales iPhones (con una pantallita pequeña en blanco y negro y, debajo: una rueda enorme).
Y ahora mismo, está esa empresa de sonrisa amplia, que me pone la música que quiero escuchar sólo con susurrárselo.
¿Qué es mejor? En este caso, ni siquiera me pasa por al cabeza el planteármelo.
Insisto: todo suma.
Miniaperitivo con bonito del norte (III): Tosta templada de bonito con cherry confitado y brie
Y siguiendo con los aperitivos y con los distintos formatos, vamos ahora por la música: ¿vinilo, cassette, CD o plataformas?
Aunque no lo creáis tanto mi walkman como mi discman aún funcionan. Y la colección de vinilos de mi madre, sigue lentamente creciendo —es como la aldea gala de Asterix: irreductible—, me enamora cada vez que la miro.
Pero, en realidad, no había nada como desordenar los cassettes y tirar de sus cintas, para ver a tu padre, en un vano esfuerzo por unir las caratulas con los cartones, mientras con un Big en la mano intentaba que volviese la cinta a su posición normal.
Obviamente, recuerdo mi primer MP3 (regalo de cumpleaños comprado en Tenerife), que a esa edad, no sabía ni cómo cargar. Como olvidar mi primer iPod, más grande que los actuales iPhones (con una pantallita pequeña en blanco y negro y, debajo: una rueda enorme).
Y ahora mismo, está esa empresa de sonrisa amplia, que me pone la música que quiero escuchar sólo con susurrárselo.
¿Qué es mejor? En este caso, ni siquiera me pasa por al cabeza el planteármelo.
Insisto: todo suma.
Paso a paso
- 1
Precalentamos la airfryer y preparamos una fuente con los tomates, un poco de aceite de
oliva, la sal, la pimienta, el azúcar moreno y el romero. Programamos 180°C durante 15 minutos hasta que estén asados. Reservamos. - 2
Mientras cortamos el pan y el queso brie, que lo tostaremos en una parrilla hasta que se derrita el
queso. - 3
Para presentar, ponemos sobre el queso derretido los tomates confitados y por último, el bonito. Regamos con un chorrito de aceite que ha sobrado de hacer los cherry confitados.
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