Gofres salados con bratwurst en salsa ranchera casera

Ya he comentado la relación disfuncional que tenemos (mi familia y yo) con el teléfono móvil, pero es que hoy, la maquinita ha comenzado con la estupidez esa de que necesita espacio, y ya estoy viendo que en unos días, dirá que necesita tiempo, que quiere conocer más personas, que no soy yo, que es él... Y si no, al tiempo.
Pero hoy, además, una que va inocentemente al banco, de manera entregada y ya sin reloj —para no saber cuánto tiempo me roban— me doy cuenta que además de banco es una cafetería (bueno, en realidad le llaman workcafe, pero es una cafetería, al fin y al cabo, aunque no de las buenas. En verdad, ya conocía esa transformación, pero hasta la fecha, no había tenido la oportunidad de verlo).
El caso es que tras mi consabida espera, las típicas amenazas de que debía volver por falta de documentación y, por fin, con el papel en mi poder que era lo que iba a buscar, escucho a la mujer de la ventanilla de al lado, que ataviada con un visón, un moño bajo y más pendientes en una oreja, que los que tengo yo en mi casa, le replicaba a su asistente financiero (ahora ya no se llaman cajeros, ni banqueros, ni nada por el estilo) mientras salía, que ojalá el ingeniero que inventó la bolsa de toallitas húmedas también hubiera inventado el cajero automático, y que cada vez que quieres una, se salieran otras cuatro.
Sí, siguen con lo absurdo de hacerlo todo por el cajero automático… Y no es que se pongan a servir los cafés…
Gofres salados con bratwurst en salsa ranchera casera
Ya he comentado la relación disfuncional que tenemos (mi familia y yo) con el teléfono móvil, pero es que hoy, la maquinita ha comenzado con la estupidez esa de que necesita espacio, y ya estoy viendo que en unos días, dirá que necesita tiempo, que quiere conocer más personas, que no soy yo, que es él... Y si no, al tiempo.
Pero hoy, además, una que va inocentemente al banco, de manera entregada y ya sin reloj —para no saber cuánto tiempo me roban— me doy cuenta que además de banco es una cafetería (bueno, en realidad le llaman workcafe, pero es una cafetería, al fin y al cabo, aunque no de las buenas. En verdad, ya conocía esa transformación, pero hasta la fecha, no había tenido la oportunidad de verlo).
El caso es que tras mi consabida espera, las típicas amenazas de que debía volver por falta de documentación y, por fin, con el papel en mi poder que era lo que iba a buscar, escucho a la mujer de la ventanilla de al lado, que ataviada con un visón, un moño bajo y más pendientes en una oreja, que los que tengo yo en mi casa, le replicaba a su asistente financiero (ahora ya no se llaman cajeros, ni banqueros, ni nada por el estilo) mientras salía, que ojalá el ingeniero que inventó la bolsa de toallitas húmedas también hubiera inventado el cajero automático, y que cada vez que quieres una, se salieran otras cuatro.
Sí, siguen con lo absurdo de hacerlo todo por el cajero automático… Y no es que se pongan a servir los cafés…
Paso a paso
- 1
Mezclamos todos los ingredientes del gofre y los repartimos en sus moldes. En la airfryer precalentada, los cocinamos a 200ºC durante 15 minutos.
- 2
Cortamos las salchichas en rodajas, y las hacemos también en la arifryer, a 200ºC durante 8 minutos.
- 3
Por último, preparamos la salsa ranchera, mezclando también todos sus ingredientes.
Emplatamos, repartiendo los gofres, poniendo las salchichas por encima y su salsa. Acampañamos con los espinacas y los brotes tiernos, los tomates cherry partidos y aliñamos con aceite, sal y crema de frutos rojos. - 4
A disfrutar!
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