Ramen japonés con pollo

La semana pasada, después de un buen concierto, y disfrutando de una copa de vino con unos amigos, uno de ellos se definió así mismo como: miedoso. Ante mi cara de extrañeza —porque lo había visto en más de una situación, como poco, estresantemente aventurera— me explicó que era miedoso ya que no era inconsciente, ni mucho menos cobarde. Me expuso que tuvo miedo a volar, hasta que se tiró en paracaídas; que tuvo miedo a que su padre muriera, y el día que murió, dejó de tenerlo y pasó a tener frío. Que le daba miedo no estar a la altura de lo que se esperaba de él, pese a ignorar totalmente qué se espera. Que tuvo miedo a no ser aceptado, y un buen día, algunos le aceptaron y otros no y, que tampoco fue tan grave. Que tuvo miedo a no poder dejar de fumar, y lo dejó. Que tuvo miedo a dormirse una noche, y después se despertó y siguió adelante con un nuevo día. Que tuvo miedo a suspender. Suspendió y después, meses más tarde, aprobó. Que tuvo miedo a perderla, y … la perdió pero no pasó nada.
Concluyó que el miedo es absurdo, porque cuando llega eso que tanto miedo da, resulta que no era para tanto… pero me aseguro que justo en ese momento, comienza un miedo nuevo que es igual de absurdo que el anterior, pero hasta que no se demuestra que no pasa nada, sigue siendo aterrador.
Levante mi copa, y mirándole a los ojos mientras asentía, sólo pude brindar con él con un: Larga vida a los miedosos.
Ramen japonés con pollo
La semana pasada, después de un buen concierto, y disfrutando de una copa de vino con unos amigos, uno de ellos se definió así mismo como: miedoso. Ante mi cara de extrañeza —porque lo había visto en más de una situación, como poco, estresantemente aventurera— me explicó que era miedoso ya que no era inconsciente, ni mucho menos cobarde. Me expuso que tuvo miedo a volar, hasta que se tiró en paracaídas; que tuvo miedo a que su padre muriera, y el día que murió, dejó de tenerlo y pasó a tener frío. Que le daba miedo no estar a la altura de lo que se esperaba de él, pese a ignorar totalmente qué se espera. Que tuvo miedo a no ser aceptado, y un buen día, algunos le aceptaron y otros no y, que tampoco fue tan grave. Que tuvo miedo a no poder dejar de fumar, y lo dejó. Que tuvo miedo a dormirse una noche, y después se despertó y siguió adelante con un nuevo día. Que tuvo miedo a suspender. Suspendió y después, meses más tarde, aprobó. Que tuvo miedo a perderla, y … la perdió pero no pasó nada.
Concluyó que el miedo es absurdo, porque cuando llega eso que tanto miedo da, resulta que no era para tanto… pero me aseguro que justo en ese momento, comienza un miedo nuevo que es igual de absurdo que el anterior, pero hasta que no se demuestra que no pasa nada, sigue siendo aterrador.
Levante mi copa, y mirándole a los ojos mientras asentía, sólo pude brindar con él con un: Larga vida a los miedosos.
Paso a paso
- 1
—Para preparar el caldo del ramen—
Hidratamos las setas y mientras ponemos a hervir las pechugas de pollo, ya cortada en trozos, con la cebolla y las zanahorias.
Cuando las setas estén hidratadas, las añadimos y también su líquido, y dejamos que se cocinen.
Cuando el pollo y las verduras estén listas, colamos el caldo y reservamos el resto, para otra receta.
Mientras cocinamos los huevos duros en la freidora de aire. - 2
—Mezcla de Pollo con cebolla pochada y Mezcla de cebolla y chile—
Mientras picamos media cebolla con el ajo y el chile, le añadimos aceite de sésamo y dejamos marinar.
Por otro lado, cortamos el pollo en daditos más pequeños y la otra media cebolla, y los hacemos en una sartén con un poco de aceite y sal. - 3
—Para terminar la sopa ramen—
Al caldo que acabamos de colar, le agregamos el tahini, el sésamo, el miso y la soja. Y dejamos cocinar unos minutos.
- 4
Para emplatar: ponemos los fideos como base en los platos y añadimos la sopa ramen, de cobertura, repartimos la mezcla de cebolla con chile y de pollo pochado. Por último, agregamos un huevo duro por comensal.
- 5
A disfrutar!
Cooksnaps
Recetas similares
Más recetas













Comentarios (6)