Crema de centolla con crujiente de pan

Un simple WhatsApp a las tantas de la noche, con sólo una pregunta: “¿La vida es así?”.El problema no es la pregunta en sí —que también—, lo son las horas a la que la recibo.
Es tarde.Es de noche.Quiero y necesito dormir, así que pospongo la respuesta.
Con los primero a rayos, me dispongo a ello:“Sí. La vida es así.Así de maravillosa.Hay varias cosas que determinan lo que nos pasa en esta vida: unas no dependen de nosotros, como el lugar en el que nacemos, o la familia… Otras dependen de Dios. Y la última depende totalmente de nosotros: nuestras decisiones. Para vivir hay que tomar decisiones. Para que las cosas que queremos pasen, hay que tomar decisiones. No tomar decisiones, también es decisión en sí misma, pero entonces las cosas que pasan no dependen tanto de nosotros y pasan a depender de Dios y de los demás. Sí, la vida es así, puedes vivirla en el campo de fútbol o en el banquillo.Pero es así”.
No sé si me he explicado bien.
Vivir es como jugar. Cuando se empieza una partida de Monopoly no se sabe si se ganará o no. Se juega.Se comienza a ganar dinero y se consiguen calles, y se construyen hoteles.Y si se pierde Gran Vía, es porque alguna vez se ha tenido, y si alguna vez se ha tenido y ahora se ha perdido, seguramente, se pueda volver a tener.Pero hay que decidir ir a por ella otra vez. O quizá es mejor la zona de Malasaña. Desde luego si no se compra ninguna calle, no se tendrá nada, y se pagará un alto precio a aquellos que se decidieron antes.
Crema de centolla con crujiente de pan
Un simple WhatsApp a las tantas de la noche, con sólo una pregunta: “¿La vida es así?”.El problema no es la pregunta en sí —que también—, lo son las horas a la que la recibo.
Es tarde.Es de noche.Quiero y necesito dormir, así que pospongo la respuesta.
Con los primero a rayos, me dispongo a ello:“Sí. La vida es así.Así de maravillosa.Hay varias cosas que determinan lo que nos pasa en esta vida: unas no dependen de nosotros, como el lugar en el que nacemos, o la familia… Otras dependen de Dios. Y la última depende totalmente de nosotros: nuestras decisiones. Para vivir hay que tomar decisiones. Para que las cosas que queremos pasen, hay que tomar decisiones. No tomar decisiones, también es decisión en sí misma, pero entonces las cosas que pasan no dependen tanto de nosotros y pasan a depender de Dios y de los demás. Sí, la vida es así, puedes vivirla en el campo de fútbol o en el banquillo.Pero es así”.
No sé si me he explicado bien.
Vivir es como jugar. Cuando se empieza una partida de Monopoly no se sabe si se ganará o no. Se juega.Se comienza a ganar dinero y se consiguen calles, y se construyen hoteles.Y si se pierde Gran Vía, es porque alguna vez se ha tenido, y si alguna vez se ha tenido y ahora se ha perdido, seguramente, se pueda volver a tener.Pero hay que decidir ir a por ella otra vez. O quizá es mejor la zona de Malasaña. Desde luego si no se compra ninguna calle, no se tendrá nada, y se pagará un alto precio a aquellos que se decidieron antes.
Paso a paso
- 1
Cocemos las centollas, según la receta indicada. Y con mucha, mucha paciencia, le extraemos toda la carne. Reservamos.
- 2
Mientras, en el vaso de la Thermomix, ponemos las cebollas cortadas a gajos, con un poco de aceite y salpimentamos. Programamos 8 minutos, 100ºC a velocidad 2. Pasado el tiempo, agregamos la leche, las especias y la maicena y cocinamos hasta que espese ligeramente.
- 3
Mientras, en una sartén, doramos el pan rallado. Y cuando esté la carne de la centolla la integramos en la Thermomix.
- 4
Servimos caliente en pequeños cuencos, con un poco de pan tostado por encima.
- 5
A disfrutar!
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