Paso a paso
- 1
Cortamos el pollo en cubos más o menos grandes. Nunca mando un pelín más pequeño de bocado hacemos lo mismo con la cebolla y los pimientos el ajo lo picamos muy fino.
- 2
En un bol ponemos el huevo y lo batimos. Añadimos el pollo troceado y le añadimos una pizca de sal. Después añadimos la cucharada de vino blanco y la de soja. Mezclamos bien. Puedes dejar marinar esto en la nevera 4 horas o un día entero.
- 3
Añadimos y cubrimos todo esto con generosa cantidad de maicena y mezclamos bien. Puedes también pasar cada trozo de pollo por la maicena en un plato aparte pero la maizena es harina de maíz muy fina y es un poco engorroso para las manos hacerlo así. Prefiero añadirse la directamente aunque gastemos mucha más cantidad de maicena de que la otra forma es más práctico.
- 4
Metemos en el congelador para que la masa repose y mientras tanto preparamos la salsa agridulce. Ponemos todos los ingredientes de la salsa menos la maicena en una sartén. Calentamos mientras removemos con frecuencia dejamos que espese unos 10 minutos y reservamos.
- 5
Sacamos las pechugas de pollo del congelador o la nevera. Le retiramos el exceso de maicena y freímos cada pieza en abundante aceite muy caliente. Cuando estén doradas las retiramos y las colocamos sobre papel absorbente.
- 6
En un wok o una sartén grande añadimos un chorrito de aceite de girasol lo calentamos a fuego medio y ya vimos el diente de ajo picado. Justo cuando comienza a coger color añadimos los pimientos la cebolla y una pequeña pizca de sal mezclamos todos bien mientras dejamos cocinar unos 3 minutos
- 7
Pasados esos 3 minutos es el momento de añadir la salsa agridulce. Añadimos también una cucharadita de maicena disuelta en 10 ml de agua esto es para que espese la salsa. Mezclamos bien y dejamos cocinar un par de minutos más sin dejar de remover. Añadimos el pollo volvemos a mezclar todos los ingredientes y servimos inmediatamente
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