Las bombas de papa de Lita (fáciles y económicas)

Septiembre me trae el recuerdo de Lita, que cumpliría años el 21, si no me equivoco. Lita era cocinera; la conocí cuando viví en San Luis y pronto congeniamos. Era una mujer con un sentido común excepcional y un genio importante que conmigo empastaba perfectamente. Ella me enseñó sus secretos de cocina y yo le pasé los míos. Lita vivía en la casa de sus padres, en una habitación grande devenida "monoambiente", con su hija única. Otras habitaciones eran ocupadas por otros hermanos con sus respectivas familias. Los padres de Lita, gente muy humilde, habían logrado tener su casa y se habían preocupado por que sus hijos fueran a la escuela y aprendieran a ganarse la vida honestamente. Eran pobres, pero de los anteriores a los gobiernos populistas, es decir, trabajadores, pulcros, orgullosos de sus logros, honrados, educados y generosos. Una vez, Lita me dejó muda preguntándome qué latín pronunciaba yo, que no era "el de la restituta", el que ella había aprendido en la escuela. Hoy la recordé y decidí hacer una de las comidas más ricas, sencillas y económicas que ella solía preparar: las bombas de papa. Les van a encantar.
Las bombas de papa de Lita (fáciles y económicas)
Septiembre me trae el recuerdo de Lita, que cumpliría años el 21, si no me equivoco. Lita era cocinera; la conocí cuando viví en San Luis y pronto congeniamos. Era una mujer con un sentido común excepcional y un genio importante que conmigo empastaba perfectamente. Ella me enseñó sus secretos de cocina y yo le pasé los míos. Lita vivía en la casa de sus padres, en una habitación grande devenida "monoambiente", con su hija única. Otras habitaciones eran ocupadas por otros hermanos con sus respectivas familias. Los padres de Lita, gente muy humilde, habían logrado tener su casa y se habían preocupado por que sus hijos fueran a la escuela y aprendieran a ganarse la vida honestamente. Eran pobres, pero de los anteriores a los gobiernos populistas, es decir, trabajadores, pulcros, orgullosos de sus logros, honrados, educados y generosos. Una vez, Lita me dejó muda preguntándome qué latín pronunciaba yo, que no era "el de la restituta", el que ella había aprendido en la escuela. Hoy la recordé y decidí hacer una de las comidas más ricas, sencillas y económicas que ella solía preparar: las bombas de papa. Les van a encantar.
Paso a paso
- 1
Lavar las papas y ponerlas a cocinar con cáscara. Controlar el punto pinchándolas. Si se quiere disminuir el tiempo, pelarlas y cortarlas en cubitos chicos. Se cocinarán en unos 7'; pero no será lo mismo. Las papas deben ser harinosas, porque sino el puré resulta como un chicle y no resulta.
- 2
Eliminar toda el agua, pelar las papas y partirlas para hacer puré. El mío no salió tan bueno porque la papa rosada no es harinosa.
- 3
Aderezar el puré con sal, pimienta, perejil picado y, si se quiere, leche en polvo y ciboulette. NO HAY QUE AÑADIR NADA DE LÍQUIDO.
- 4
Cortar bastoncitos del queso elegido y disponer en un plato el pan rallado.
- 5
Con las manos húmedas o aceitadas formar las bombas, tomando una cucharada bien generosa, colocando al centro el queso y dándole forma similar a una papa.
- 6
Pasar cada bomba por pan rallado, bien parejo y colocar en una asadera pincelada con aceite o con rocío vegetal.
- 7
Las cantidades indicadas me dieron 6 bombas de unos 7 cm de largo, más la yapa. Cocinar en horno precalentado, a 180° aprox., hasta que se doren. Si el puré no es suficientemente compacto, se derretirán un poco. De lo contrario, quedarán perfectas. Con un poco de ensalada, son una entrada perfecta. Hechas un poco más chicas, una guarnición deliciosa.
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