Paso a paso
- 1
Hervir el pollo con el tallo de apio (opcional: salpimentar las presas), colocando una cucharada de sal en el agua. Esperar hasta que las piezas de pollo estén completamente blancas hasta su centro profundo. Conservar el caldo del hervido. Dejar enfriar las piezas.
- 2
Cortar la cebolla en cuadrados lo más pequeños posible (se aconseja cortar por el centro más corto). Cortar el ajo de igual manera.
- 3
Desmenuzar cada pieza de la gallina en tiras largas y lo más delgadas posibles. Una vez estés en la última pieza, pasar al siguiente paso para dejar reposando por un tiempo la siguiente mezcla.
- 4
En un recipiente aparte trozar en trozos cortos los panes duros. Echar el tarro de leche y dejar remojando mientras se termina de trozar la última pieza de pollo.
- 5
Una vez trozadas las presas y listos los demás componentes, comenzar a freír la cebolla en aceite a fuego bajo (2 minutos). Poner el ajo picado junto con la cucharada faltante de sal y la pimienta. Finalmente echas el ají mirasol hasta que cubra todos los componentes y remueves evitando que algo se quede pegado en el borde. El aderezo estará listo cuando comience a hervir.
- 6
Chanca un poco el pan intentando de desaparecer la cortezas, si te demoraste demasiado y quedó pegado a los bordes, lubrícalo con el caldo del pollo hervido. Colócalo en el aderezo y no dejes de moverlo por un par de minutos.
- 7
Coloca el pollo deshilachado y el caldo de pollo de a pocos de tal modo que apenas cubra la mezcla de la masa y el pollo. Echar el queso parmesano hasta cubrir toda la superficie, mezclar y volver a echar el queso sobrante. Mezclar suavemente y dejar que vaya tomando consistencia. Ir echándole el caldo de a pocos (en el peor de los casos deberías gastártelo todo).
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