Pollo de corral guisado

Guiso que se cocina a fuego lento y que suele preparar en los pueblos o aldeas de nuestra Galicia para ocasiones muy especiales como son las fiestas patronales del pueblo o para algún domingo que venga toda la familia a comer.
Este pollo tiene una carne más sabrosa que el de granja porque anda suelto al aire libre, no esta tan encerrado en las naves y es alimentado de una forma más variada y su carne es más amarillenta, debido que en su alimentación se incluye el maíz.
Pollo de corral guisado
Guiso que se cocina a fuego lento y que suele preparar en los pueblos o aldeas de nuestra Galicia para ocasiones muy especiales como son las fiestas patronales del pueblo o para algún domingo que venga toda la familia a comer.
Este pollo tiene una carne más sabrosa que el de granja porque anda suelto al aire libre, no esta tan encerrado en las naves y es alimentado de una forma más variada y su carne es más amarillenta, debido que en su alimentación se incluye el maíz.
Pasos de la receta
- 1
Limpiamos, cortamos el pollo en trozos medianos, le retiramos las pieles, salpimentamos, cogemos una cazuela apropiada, la ponemos a fuego medio y le añadimos un chorro de aceite. Enharinamos los trozos de pollo y los doramos por todos sus lados hasta que adquieran un tono tostado y la carne quede bien sellada. Retiramos y reservamos.
- 2
Añadimos a la cazuela la cebolla, los ajos, los pimientos todo muy bien picado, salpimentamos y sofreímos por un tiempo de unos 20 minutos, a fuego medio-bajo hasta que estén las verduras bien pochadas. Seguidamente pelamos y cortamos en tacos los tomates e incorporamos y vamos removiendo las verduras de vez en cuando, hasta que se reduzca el tomate.
- 3
Cuando las verduras estén bien pochadas, añadimos el pollo a la cazuela, dejamos un rato con las verduras y le añadimos el vino y dejamos que se evapore el alcohol. Añadimos ahora el caldo e incorporamos el laurel y el tomillo, el romero, rectificamos de sal y dejamos que se cocine todo a fuego lento y tapado por espacio de 2 horas, hasta que la carne esté bien tierna.
- 4
De vez en cuando, agitamos la cazuela para que el guiso no se pegue y vamos mirando el líquido y comprobando que no se quede seco y si hiciera falta líquido, añadimos un poco de agua.
- 5
Una vez terminada la cocción, retiramos el laurel y el romero de la cazuela y pasamos la salsa por un pasapuré y también por un chino, para colarla y eliminar cualquier tropezón. Emplatamos y servimos y listo para comer.
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