Tarta de crema, piña y nata

(Φ) —Diario de mi Yorky—
Distinguido señor letrado en derechos caninos:
Le pido —no, no, mejor dicho—, le exijo que olvide mi solicitud y se dedique a otros asuntos más apremiantes de mis congéneres.
Le explico brevemente, para que vea que mi petición no es a mala fe, sino que está perfectamente justificada: hace un par de meses me compraron una rampa para subir a la cama, por mis problemas de luxación de rodilla. Mi santa madre, la buscó durante meses, y como no desfallece nunca —se parece mucho a Colombo detrás del asesino—, la terminó encontrando, y se pasó 3 días enseñándome a usarla y a no tenerle miedo. Que quede entre usted y yo, al principio, creí que era un truco para que terminaran mis actividades hostiles. En realidad, me planteé no usarla jamás.
Pero la semana pasada, mi queridísima madre se puso enferma. Yo estaba preocupadísima, en realidad, toda la familia cayó enferma; pero mi motivo de vivir fue la última en rendirse ante la enfermedad, y como decían que era un resfriado veraniego, nadie le hacía particularmente caso. Gracias al cielo, que estaba la rampa en la cama. Le juro señor letrado, que tras un desayuno fugaz, me subí de nuevo a la cama y no la dejé sola ni un momento. Mire señor letrado, que me llame como quiera, pero que no me deje nunca, porque sino ya no tendría ni motivo para comer.
Muchas gracias de antemano por todo su tiempo y atención.
Atte,
Reyes De Santos Lojacono —también llamada: Titi y Gordita—
Tarta de crema, piña y nata
(Φ) —Diario de mi Yorky—
Distinguido señor letrado en derechos caninos:
Le pido —no, no, mejor dicho—, le exijo que olvide mi solicitud y se dedique a otros asuntos más apremiantes de mis congéneres.
Le explico brevemente, para que vea que mi petición no es a mala fe, sino que está perfectamente justificada: hace un par de meses me compraron una rampa para subir a la cama, por mis problemas de luxación de rodilla. Mi santa madre, la buscó durante meses, y como no desfallece nunca —se parece mucho a Colombo detrás del asesino—, la terminó encontrando, y se pasó 3 días enseñándome a usarla y a no tenerle miedo. Que quede entre usted y yo, al principio, creí que era un truco para que terminaran mis actividades hostiles. En realidad, me planteé no usarla jamás.
Pero la semana pasada, mi queridísima madre se puso enferma. Yo estaba preocupadísima, en realidad, toda la familia cayó enferma; pero mi motivo de vivir fue la última en rendirse ante la enfermedad, y como decían que era un resfriado veraniego, nadie le hacía particularmente caso. Gracias al cielo, que estaba la rampa en la cama. Le juro señor letrado, que tras un desayuno fugaz, me subí de nuevo a la cama y no la dejé sola ni un momento. Mire señor letrado, que me llame como quiera, pero que no me deje nunca, porque sino ya no tendría ni motivo para comer.
Muchas gracias de antemano por todo su tiempo y atención.
Atte,
Reyes De Santos Lojacono —también llamada: Titi y Gordita—
Paso a paso
- 1
—PARA LA CREMA PASTELERA.
En el vaso de la Thermomix, ponemos todos los ingredientes y programamos 6:30 a 90°C a velocidad 4.
Dejamos enfriar en una manga pastelera. - 2
—PARA LA NATA MONTADA.
Con unas varillas eléctricas montamos la nata con el azúcar.
Reservamos en manga pastelera. - 3
—PARA EL BIZCOCHO.
Batimos el azúcar con las yemas de huevo hasta que la mezcla blanquee y quede esponjosa. Agregamos el yogur y mezclamos de nuevo.
Incorporamos la harina, la levadura, el aceite y la pizca de sal, y mezclamos de nuevo.
Por otro lado, montamos las claras de huevo a punto de nieve.
Integramos ambas mezclas, realizando movimientos envolventes con la espátula. - 4
Rellenamos el molde desmontable y horneamos a 180 ºC durante 40 minutos, con calor arriba y abajo.
- 5
Mientras secamos la piña, y la trituramos.
- 6
Montamos la tarta: sobre el bizcocho, ponemos una cama de crema pastelera, sobre esta, la piña triturada.
- 7
Por último, adornamos con la nata por toda la superficie y por los laterales.
- 8
A disfrutar!
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