Tortilla de gambas con Rossinyols y Camagrocs

El Camagroc del griego Cantharellus, también conocido como rossinyolic, camaseco o rebozuelo, su carne es elástica, se seca fácilmente, y entonces desprende un perfume intenso, de caldo de carne, una vez secado también se puede moler para usarlo en guisos, caldos, arroces, como especia, también se puede conservar llevándolo a ebullición y congelándolo inmediatamente.
De sombrero grisáceo, la cara inferior, que es de un bello color naranja suave, primero lisa y después venada, sin láminas definidas, se une sin solución de continuidad con la pierna, afuada y del mismo color.
El Rossinyol en Catalunya tiene el nombre de Rossinyol y Vaqueta, en Mallorca Picornell, en Euskadi le llaman Zizahori, en Galícia Cantarela y en otros lugares de la península, Rebozuelo, es una seta agradable de sabor y tiene rendimiento culinario tanto guisada como en conserva o seca (se conservan hasta un año a temperatura ambiente), su carne es prieta y la convierte en un acompañamiento ideal de carnes, posee pequeñas trazas de amanitinas, pero para poder ser envenenado hay que llegar a comer cientos de kilos.
Tortilla de gambas con Rossinyols y Camagrocs
El Camagroc del griego Cantharellus, también conocido como rossinyolic, camaseco o rebozuelo, su carne es elástica, se seca fácilmente, y entonces desprende un perfume intenso, de caldo de carne, una vez secado también se puede moler para usarlo en guisos, caldos, arroces, como especia, también se puede conservar llevándolo a ebullición y congelándolo inmediatamente.
De sombrero grisáceo, la cara inferior, que es de un bello color naranja suave, primero lisa y después venada, sin láminas definidas, se une sin solución de continuidad con la pierna, afuada y del mismo color.
El Rossinyol en Catalunya tiene el nombre de Rossinyol y Vaqueta, en Mallorca Picornell, en Euskadi le llaman Zizahori, en Galícia Cantarela y en otros lugares de la península, Rebozuelo, es una seta agradable de sabor y tiene rendimiento culinario tanto guisada como en conserva o seca (se conservan hasta un año a temperatura ambiente), su carne es prieta y la convierte en un acompañamiento ideal de carnes, posee pequeñas trazas de amanitinas, pero para poder ser envenenado hay que llegar a comer cientos de kilos.
Paso a paso
- 1
Lo primero que haremos será limpiar los dos tipos de setas sin mojarlas, cortamos la parte inferior de los tallos y sacamos la parte sucia con un papel humedecido de cocina hasta completar todas, las reservamos
- 2
Despojamos los langostinos de sus cáscaras, una vez tenemos los cuerpos los cortamos en trozos pequeños que también reservamos
- 3
Pelamos la patata y la laminamos para que se pueda hacer más deprisa
- 4
Picamos los dientes de ajo y los echamos a la sartén con un poco de aceite para que vayan cogiendo color, lo mantendremos a fuego bajo así iremos controlando que no se nos quemen, mientras, batimos los huevos junto con la leche, salamos y reservamos
- 5
Una vez comiencen los ajos a dorarse echamos las setas, salamos y aumentamos la temperatura a fin de que se doren, cuando tomen color las retiramos y echamos en la mezcla de huevo y leche
- 6
En el mismo aceite echamos las patatas, bajamos la temperatura, salamos y dejamos que se vayan haciendo hasta que estén doradas, las echamos junto a las setas
- 7
Salteamos las gambas, solo vuelta y vuelta no conviene mucho rato, se terminan de hacer con la tortilla, las echamos a la mezcla
- 8
Removemos el conjunto y devolvemos todo a la sartén a fin de que se haga la tortilla por la cara inferior, una vez conseguido y con la ayuda de un plato le damos la vuelta y consentimos que se haga por la otra cara, la dejamos más o menos cuajada al gusto de cada uno, particularmente me gusta hecha y doradita
- 9
Una vez la tenemos la pasamos a un plato, no conviene cortar en raciones hasta que no se haya enfriado un poco así no se romperá al cortarla, las tortillas pueden comerse calientes, templadas o frías, en los tres casos están deliciosas
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