Ternera al curry con portobello

Os voy a decir una gran verdad, esa que todos tratan de ocultarnos, una de las mentira que más se repite en nuestra sociedad y cuya respuesta, acatamos sin quejas. Pues bien, voy a revelarla: los medicamentos nunca saben bien.
Ni sabor a limón ni a naranja ni a nada que se le parezca (ni que merezca la pena probar). Pero vamos a ver señores fabricantes de medicamentos, ¿qué cítricos habéis probado vosotros? No por ser amarillo o naranja es un limón o una naranja.
Entiendo lo que es la publicidad, pero si está especificado: sabor a fresa, debería también poner, por lo menos: fresas pisoteadas por rinocerontes ebrios en celo. De este modo, ya comenzaríamos a entendernos. De verdad creen necesario crear estas falsas esperanzas, si es que así, pasa lo que pasa, y nos llevamos los chascos que nos llevamos, la santa confianza se rompe y.... ya no se recupera.
Pero no todo es el sabor. Y la odisea de tragar la dichosa pastillita. Yo parezco un pelicano haciendo movimientos espasmódicos para que no se quede pegada a la campanilla y, pensar que hay quien parece un comecocos tragándolas. Lo dicho, una “odiosea”.
De las efervescentes, prefiero no hablar.
(Sumamos esta receta a la temática: ♉️ El horóscopo culinario ♋️).
Ternera al curry con portobello
Os voy a decir una gran verdad, esa que todos tratan de ocultarnos, una de las mentira que más se repite en nuestra sociedad y cuya respuesta, acatamos sin quejas. Pues bien, voy a revelarla: los medicamentos nunca saben bien.
Ni sabor a limón ni a naranja ni a nada que se le parezca (ni que merezca la pena probar). Pero vamos a ver señores fabricantes de medicamentos, ¿qué cítricos habéis probado vosotros? No por ser amarillo o naranja es un limón o una naranja.
Entiendo lo que es la publicidad, pero si está especificado: sabor a fresa, debería también poner, por lo menos: fresas pisoteadas por rinocerontes ebrios en celo. De este modo, ya comenzaríamos a entendernos. De verdad creen necesario crear estas falsas esperanzas, si es que así, pasa lo que pasa, y nos llevamos los chascos que nos llevamos, la santa confianza se rompe y.... ya no se recupera.
Pero no todo es el sabor. Y la odisea de tragar la dichosa pastillita. Yo parezco un pelicano haciendo movimientos espasmódicos para que no se quede pegada a la campanilla y, pensar que hay quien parece un comecocos tragándolas. Lo dicho, una “odiosea”.
De las efervescentes, prefiero no hablar.
(Sumamos esta receta a la temática: ♉️ El horóscopo culinario ♋️).
Paso a paso
- 1
Limpiamos y cortamos en filetes la carne y por la mitad los champiñones.
- 2
En un wok, sellamos toda la carne hasta que se doren por completo. Reservamos.
- 3
En el mismo wok, añadimos la cebolla con un poco de sal y un par de cucharadas de aceite de coco. Cuando comience a dorarse, agregamos el jengibre rallado y los ajos prensados.
- 4
Mientras, mezclamos todas las especias en un cuenco (garam masala, cúrcuma, comino, sal, escamas de chili, pimienta negra y perejil). Reservamos.
- 5
Cuando la cebolla comience a caramelizarse, incorporamos los champiñones. Cuando se reduzcan, echamos un buen chorreón de Godello y dejamos que el alcohol se evapore. A continuación, bajamos el fuego y añadimos la mezcla de especias.
- 6
Integramos y añadimos el tomate concentrado, mezclamos y reincorporamos la ternera.
- 7
Mezclamos hasta integrar y reducimos el fuego a medio-bajo. Añadimos la lata de leche de coco y las cucharadas de yogur. Mezclamos hasta integrar y, dejamos que se espese.
- 8
Mientras en una olla con agua caliente, hacemos el arroz con la cúrcuma, la sal, el aceite y el curry. Escurrimos cuando esté en su punto.
Para servir, ponemos un par de cucharadas de arroz con un par de cucharadas del curry de ternera con portobello. - 9
A disfrutar!
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