Spaghetti alle vongole

Otra de las muchas recetas napolitanas, que no sólo alimentan el cuerpo, sino que te acercan tanto al cielo, que se puede llegar a pensar que es pecado.
Y es que flanqueada por cuatro castillos y a los pies del Vesubio, Nápoles se erige como una ciudad que mezcla lo moderno con lo antiguo y cuya fundación está ligada a la mitología griega.
Cuenta la leyenda que Parténope era una bellísima muchacha —tan bella, que la diosa Afrodita (celosa de ella) la convirtió en un ser mitad humano, mitad pez—. La joven sirena cayó prendida de Ulises y de sus hazañas, y engañó a sus hermanas, para ser la única en cantarle cuando él pasase junto al Golfo de las sirenas. Pero Ulises conocedor del influjo cautivador y mortal de las sirenas, se hizo atar al mástil del barco. La pobre Parténope comenzó a cantar a su amado —aún sabiendo el riesgo que corría, ya que si una sirena le canta a un mortal y éste, no cae en sus brazos, la sirena muere—; al principio, la canción de amor era fuerte, intensa y Ulises la oyó sin poder acudir a los brazos de la pobre Parténope, que poco a poco dejó de cantar para siempre. Las corrientes marinas la transportaron y las olas la depositaron en la orilla del Golfo de Nápoles. Allí unos pescadores la encontraron, la enterraron y construyeron un templo en su honor… y así surgió Nápoles: a partir del amor de una sirena por el héroe Ulises.
Spaghetti alle vongole
Otra de las muchas recetas napolitanas, que no sólo alimentan el cuerpo, sino que te acercan tanto al cielo, que se puede llegar a pensar que es pecado.
Y es que flanqueada por cuatro castillos y a los pies del Vesubio, Nápoles se erige como una ciudad que mezcla lo moderno con lo antiguo y cuya fundación está ligada a la mitología griega.
Cuenta la leyenda que Parténope era una bellísima muchacha —tan bella, que la diosa Afrodita (celosa de ella) la convirtió en un ser mitad humano, mitad pez—. La joven sirena cayó prendida de Ulises y de sus hazañas, y engañó a sus hermanas, para ser la única en cantarle cuando él pasase junto al Golfo de las sirenas. Pero Ulises conocedor del influjo cautivador y mortal de las sirenas, se hizo atar al mástil del barco. La pobre Parténope comenzó a cantar a su amado —aún sabiendo el riesgo que corría, ya que si una sirena le canta a un mortal y éste, no cae en sus brazos, la sirena muere—; al principio, la canción de amor era fuerte, intensa y Ulises la oyó sin poder acudir a los brazos de la pobre Parténope, que poco a poco dejó de cantar para siempre. Las corrientes marinas la transportaron y las olas la depositaron en la orilla del Golfo de Nápoles. Allí unos pescadores la encontraron, la enterraron y construyeron un templo en su honor… y así surgió Nápoles: a partir del amor de una sirena por el héroe Ulises.
Paso a paso
- 1
Limpiamos bien las almejas, poniéndolas en un recipiente amplio, y llenándolo de agua fría y un puñado generoso de sal; las dejamos sumergidas media hora, para que suelten todas las impurezas, y en caso necesario repetimos el procedimiento. Transcurrido el tiempo, las escurrimos y aclaramos.
Por otro lado, en una olla, con un poco de aceite y sal, hacemos los spaghetti hasta que estén aldentes, escurrimos y reservamos. - 2
Cortamos longitudinalmente los tomates en cuatro. Pelamos también los dientes de ajo y picamos bien el perejil.
- 3
En un wok, con un chorro generoso de aceite, sofreímos los ajos con las cayenas (enteras) hasta que estén bien doraditos; añadimos las almejas escurridas.
- 4
Echamos un buen chorrito de godello y tapamos el wok; dejamos cocer unos minutos a fuego medio hasta que las almejas se abran — de 3 a 4 minutos—.
- 5
Una vez abiertas, añadimos los cherries. Apagamos el fuego, agregamos la pasta, y mezclamos rápidamente.
- 6
Incorporamos el perejil, e integramos. Servimos caliente.
- 7
A disfrutar!
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