CookpadCookpad
Invitado
Regístrate o Inicia sesión
Guarda y crea recetas, envía cooksnaps y más
  • Buscar
  • Premium
    • Top de Recetas más Cooksnapeadas
    • Top de Recetas más Visitadas
  • Premium
  • Desafíos
  • Preguntas frecuentes
  • Enviar opinión
  • Región
  • Tu Colección
Tu Colección
Para comenzar a crear tu biblioteca de recetas, por favor regístrate o inicia sesión.
Mis tallarines de quince minutos
Guarda esta receta para encontrarla más fácilmente cuando la quieras cocinar.
  • Compartir un Cooksnap
  • Agregar a carpetas
  • Imprimir
  • Compartir
    • Copiado!
    • Email
    • Facebook
    • Pinterest
    • Twitter
  • Reportar receta
  • Ver informe
  • Editar receta
  • Borrar
CookpadCookpad
Una foto de Mis tallarines de quince minutos

Mis tallarines de quince minutos

César Lorenzano
César Lorenzano @cesar165
Buenos Aires

Esta es la historia de cómo conocí la salsa, a Domingo y a Dorita.
Cuando volvimos de México, regresamos también a las islas y riachos del Delta, que habíamos recorrido remando con nuestros hijos. Restauramos después de muchísimo esfuerzo y trabajo personal una casita abandonada por treinta años, y con tanto deterioro que pudimos comprarla por el precio del terreno a pagar en un año.
Al lado estaban nuestros primos, y enseguida la casa de Domingo y Dorita.
Llegábamos a nuestra casita los viernes a la tarde. Dorita infaliblemente nos invitaba a cena. Era una magnífica cocinera, y como Domingo, de una generosidad, un buen humor y una amabilidad conmovedora. Comíamos y charlábamos hasta la hora de dormir, siempre temprano.
Tenían alrededor de los setenta años; criaban a su nieta, de 14 años. Los dos hijos de Domingo y Dorita fueron asesinados por la dictadura. Esperaron durante años juicio y castigo de los culpables.
Los sábados a la tarde nos reunían a nosotros, a los primos, a Lucho y Lily, a Beba la hermana de Lily. Y más, que se unían ocasionalmente. Lucho era químico, compañero y amigo de César Milstein, que en una ocasión llegó remando hasta su casa, 100 metros distante de la nuestra. Tenía una pequeña industria que con el tiempo se fundió e hizo que vendiera su departamento y fueran a vivir a Santa Rosa.
Dorita preparaba postres o pizza, Lily traía bizcochitos de nueces de árboles cercanos. Corrían el té, las anécdotas interminables. Reíamos, charlábamos, comentábamos el mundo.
Beba era diseñadora; preparaban carteles, objetos, diálogos con los que hacían bromas a Domingo, quien las retribuía. Compartíamos nuestros pesares.
Eramos moderadamente felices.
En una ocasión que Dorita no pudo venir, Domingo nos invitó a comer. Hizo tallarines con esa salsa de aceite, ajo y anchoítas.
Pasaron los años. Domingo y Dorita no están más. La nieta es una hermosa mujer con hermosos hijos. Yo, que estoy solo, no voy más a a la casita del Tigre.
Recuerdo con nostalgia los tiempos en que estábamos juntos. Felices en ese rincón del mundo en el que reíamos y nos lamíamos las heridas.

Esta es la historia de cómo conocí la salsa, a Domingo y a Dorita.
Cuando volvimos de México, regresamos también a las islas y riachos del Delta, que habíamos recorrido remando con nuestros hijos. Restauramos después de muchísimo esfuerzo y trabajo personal una casita abandonada por treinta años, y con tanto deterioro que pudimos comprarla por el precio del terreno a pagar en un año.
Al lado estaban nuestros primos, y enseguida la casa de Domingo y Dorita.
Llegábamos a nuestra casita los viernes a la tarde. Dorita infaliblemente nos invitaba a cena. Era una magnífica cocinera, y como Domingo, de una generosidad, un buen humor y una amabilidad conmovedora. Comíamos y charlábamos hasta la hora de dormir, siempre temprano.
Tenían alrededor de los setenta años; criaban a su nieta, de 14 años. Los dos hijos de Domingo y Dorita fueron asesinados por la dictadura. Esperaron durante años juicio y castigo de los culpables.
Los sábados a la tarde nos reunían a nosotros, a los primos, a Lucho y Lily, a Beba la hermana de Lily. Y más, que se unían ocasionalmente. Lucho era químico, compañero y amigo de César Milstein, que en una ocasión llegó remando hasta su casa, 100 metros distante de la nuestra. Tenía una pequeña industria que con el tiempo se fundió e hizo que vendiera su departamento y fueran a vivir a Santa Rosa.
Dorita preparaba postres o pizza, Lily traía bizcochitos de nueces de árboles cercanos. Corrían el té, las anécdotas interminables. Reíamos, charlábamos, comentábamos el mundo.
Beba era diseñadora; preparaban carteles, objetos, diálogos con los que hacían bromas a Domingo, quien las retribuía. Compartíamos nuestros pesares.
Eramos moderadamente felices.
En una ocasión que Dorita no pudo venir, Domingo nos invitó a comer. Hizo tallarines con esa salsa de aceite, ajo y anchoítas.
Pasaron los años. Domingo y Dorita no están más. La nieta es una hermosa mujer con hermosos hijos. Yo, que estoy solo, no voy más a a la casita del Tigre.
Recuerdo con nostalgia los tiempos en que estábamos juntos. Felices en ese rincón del mundo en el que reíamos y nos lamíamos las heridas.

Leer más

Mis tallarines de quince minutos

César Lorenzano
César Lorenzano @cesar165
Buenos Aires

Esta es la historia de cómo conocí la salsa, a Domingo y a Dorita.
Cuando volvimos de México, regresamos también a las islas y riachos del Delta, que habíamos recorrido remando con nuestros hijos. Restauramos después de muchísimo esfuerzo y trabajo personal una casita abandonada por treinta años, y con tanto deterioro que pudimos comprarla por el precio del terreno a pagar en un año.
Al lado estaban nuestros primos, y enseguida la casa de Domingo y Dorita.
Llegábamos a nuestra casita los viernes a la tarde. Dorita infaliblemente nos invitaba a cena. Era una magnífica cocinera, y como Domingo, de una generosidad, un buen humor y una amabilidad conmovedora. Comíamos y charlábamos hasta la hora de dormir, siempre temprano.
Tenían alrededor de los setenta años; criaban a su nieta, de 14 años. Los dos hijos de Domingo y Dorita fueron asesinados por la dictadura. Esperaron durante años juicio y castigo de los culpables.
Los sábados a la tarde nos reunían a nosotros, a los primos, a Lucho y Lily, a Beba la hermana de Lily. Y más, que se unían ocasionalmente. Lucho era químico, compañero y amigo de César Milstein, que en una ocasión llegó remando hasta su casa, 100 metros distante de la nuestra. Tenía una pequeña industria que con el tiempo se fundió e hizo que vendiera su departamento y fueran a vivir a Santa Rosa.
Dorita preparaba postres o pizza, Lily traía bizcochitos de nueces de árboles cercanos. Corrían el té, las anécdotas interminables. Reíamos, charlábamos, comentábamos el mundo.
Beba era diseñadora; preparaban carteles, objetos, diálogos con los que hacían bromas a Domingo, quien las retribuía. Compartíamos nuestros pesares.
Eramos moderadamente felices.
En una ocasión que Dorita no pudo venir, Domingo nos invitó a comer. Hizo tallarines con esa salsa de aceite, ajo y anchoítas.
Pasaron los años. Domingo y Dorita no están más. La nieta es una hermosa mujer con hermosos hijos. Yo, que estoy solo, no voy más a a la casita del Tigre.
Recuerdo con nostalgia los tiempos en que estábamos juntos. Felices en ese rincón del mundo en el que reíamos y nos lamíamos las heridas.

Esta es la historia de cómo conocí la salsa, a Domingo y a Dorita.
Cuando volvimos de México, regresamos también a las islas y riachos del Delta, que habíamos recorrido remando con nuestros hijos. Restauramos después de muchísimo esfuerzo y trabajo personal una casita abandonada por treinta años, y con tanto deterioro que pudimos comprarla por el precio del terreno a pagar en un año.
Al lado estaban nuestros primos, y enseguida la casa de Domingo y Dorita.
Llegábamos a nuestra casita los viernes a la tarde. Dorita infaliblemente nos invitaba a cena. Era una magnífica cocinera, y como Domingo, de una generosidad, un buen humor y una amabilidad conmovedora. Comíamos y charlábamos hasta la hora de dormir, siempre temprano.
Tenían alrededor de los setenta años; criaban a su nieta, de 14 años. Los dos hijos de Domingo y Dorita fueron asesinados por la dictadura. Esperaron durante años juicio y castigo de los culpables.
Los sábados a la tarde nos reunían a nosotros, a los primos, a Lucho y Lily, a Beba la hermana de Lily. Y más, que se unían ocasionalmente. Lucho era químico, compañero y amigo de César Milstein, que en una ocasión llegó remando hasta su casa, 100 metros distante de la nuestra. Tenía una pequeña industria que con el tiempo se fundió e hizo que vendiera su departamento y fueran a vivir a Santa Rosa.
Dorita preparaba postres o pizza, Lily traía bizcochitos de nueces de árboles cercanos. Corrían el té, las anécdotas interminables. Reíamos, charlábamos, comentábamos el mundo.
Beba era diseñadora; preparaban carteles, objetos, diálogos con los que hacían bromas a Domingo, quien las retribuía. Compartíamos nuestros pesares.
Eramos moderadamente felices.
En una ocasión que Dorita no pudo venir, Domingo nos invitó a comer. Hizo tallarines con esa salsa de aceite, ajo y anchoítas.
Pasaron los años. Domingo y Dorita no están más. La nieta es una hermosa mujer con hermosos hijos. Yo, que estoy solo, no voy más a a la casita del Tigre.
Recuerdo con nostalgia los tiempos en que estábamos juntos. Felices en ese rincón del mundo en el que reíamos y nos lamíamos las heridas.

Leer más
Guardada
Guarda esta receta para encontrarla más fácilmente cuando la quieras cocinar.
Editar receta
Ver informe
Agregar a carpetas
Compartir un CooksnapCompartir un Cooksnap
CompartirCompartir
  • Copiado!
  • Email
  • Facebook
  • Pinterest
  • Twitter
ImprimirImprimir
  • ImprimirImprimir
  • Compartir un CooksnapCompartir un Cooksnap
  • Reportar receta
  • Ver informe
  • Borrar
Compartir
  • Copiado!
  • Email
  • Facebook
  • Pinterest
  • Twitter
Guarda esta receta para encontrarla más fácilmente cuando la quieras cocinar.
  • Compartir un Cooksnap
  • Agregar a carpetas
  • Imprimir
  • Reportar receta
  • Ver informe
  • Editar receta
  • Borrar

Ingredientes

15 minutos
2 raciones
  1. 200 gr.tallarines
  2. 2 dientesajo
  3. 4anchoitas
  4. 3/4 lataatún al natural
  5. 1 cucharaditacondimentos
  6. 50 ccgin o vodka o vino blanco o grappa para perfumar la salsa
  7. 2 cucharadasaceite oliva virgen
Cookpad Abrir en la App de Cookpad
Guardada
Guarda esta receta para encontrarla más fácilmente cuando la quieras cocinar.

Paso a paso

15 minutos
  1. 1

    Ingredientes I: cuchillo Arbolito chico y ollita que uso para poca cantidad

    Foto del paso 1 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  2. 2

    Ingredientes II: jarra para calentar rápido el agua

    Foto del paso 2 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  3. 3

    Ingredientes III: tallarines nido Delverde argentinos con calidad italiana; cocina en seis minutos

    Foto del paso 3 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  4. 4

    Ingredientes IV: anchoitas, ajos, atún

    Foto del paso 4 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  5. 5

    Ingredientes V: aceite de oliva, gin, condimentos. Usé gin porque es bueno y porque lo tenía

    Foto del paso 5 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  6. 6

    Faltaría más. Es indispensable un último ingrediente para acompañarlos: un vaso de buen vino.

    Foto del paso 6 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  7. 7

    Mientras se calienta al agua en la pava eléctrica pico y preparo el ajo, las anchoitas y el atún

    Foto del paso 7 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  8. 8

    Pongo el agua en la olla para los fideos, le agrego sal. Mientras alcanza el hervor, pongo el aceite de oliva y le agrego los ajos

    Foto del paso 8 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  9. 9

    Apenas se comienza a dorar el ajo, agrego las anchoitas, los condimentos, el atún y el gin mezclando con mi cuchara de madera

    Foto del paso 9 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  10. 10

    Lista la salsa. Dejo reposar en mínimo hasta que se evapore el alcohol del gin

    Foto del paso 10 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  11. 11

    Pongo a cocinar los fideos seis minutos

    Foto del paso 11 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  12. 12

    Espero ese tiempo. El reloj del celular me avisa cuando pasaron

    Foto del paso 12 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  13. 13

    Sacó los fideos. Aquí ya están absorbido el sabor de la salsa.

    Foto del paso 13 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  14. 14

    Mis tallarines quince minutos para dos.

    Foto del paso 14 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  15. 15

    Sí señor. Ya están en mi plato. Los esperan impacientes tenedor y cuchara.

    Foto del paso 15 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  16. 16

    Envueltos en el tenedor. Estoy a punto de saborearlos.

    Foto del paso 16 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  17. 17

    Oh !!! Milagrosamente apareció un vaso de vino en la mesa. O me descuidé y alguien pensó que no era plato para acompañar con agua.

    Foto del paso 17 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
  18. 18

    Brindo entonces por todos nosotros. Por los presentes y por los ausentes (que remedio, este plato lo preparo cuando estoy apurado y solo). Y POR HABER ESTABLECIDO UNA NUEVA MARCA. YEEESSS !!!! CUMPLI LOS QUINCE MINUTOS !!!!

    Foto del paso 18 de la receta: Mis tallarines de quince minutos
Ahora, ¡Envía una foto del plato terminado! A César Lorenzano le encantará ver cómo quedó.
https://cookpad.wasmer.app/mx/recetas/845715
Guardada
Guarda esta receta para encontrarla más fácilmente cuando la quieras cocinar.
Editar receta
Ver informe
Agregar a carpetas
Compartir un CooksnapCompartir un Cooksnap
CompartirCompartir
  • Copiado!
  • Email
  • Facebook
  • Pinterest
  • Twitter
ImprimirImprimir
  • ImprimirImprimir
  • Compartir un CooksnapCompartir un Cooksnap
  • Reportar receta
  • Ver informe
  • Borrar

Cooksnaps

Guardada
Guarda esta receta para encontrarla más fácilmente cuando la quieras cocinar.
  • Compartir un Cooksnap
  • Agregar a carpetas
  • Imprimir
  • Compartir
    • Copiado!
    • Email
    • Facebook
    • Pinterest
    • Twitter
  • Reportar receta
  • Ver informe
  • Editar receta
  • Borrar

Copiado!

César Lorenzano
César Lorenzano @cesar165
viernes, 15 de julio de 2016 a las 11:06 PM
Buenos Aires
Médico, PhD en Filosofía, desde siempre cocino. Este año (2016) comencé a publicar en Cookpad. Les agradezco mucho su estímulo
Leer más

Comentarios (9)

Luciana Fenos
Luciana Fenos @lulicook
domingo, 17 de julio de 2016 a las 12:44 PM
Que linda historia sobre los tallarines! Gracias
Invitado
Añade un comentario
0/0

Recetas similares

Más recetas

  1. Sopa estilo oriental
  2. Pan de avena y plátano en microondas
  3. Pollo con Verduras en Aluminio
  4. Ensalada de huevo y chícharos 😋❤️
  5. Helado casero de mamey🍦😋
  1. Pollo con Rajas y Crema
  2. Carne en su jugo. ॐ
  3. Alambre de berenjenas
  4. Ensalada de pollo con queso crema
  5. Tortillitas de linaza
  1. Rajas con pollo y crema
  2. Arroz verde con chicharos
  3. Ensalada de higos, queso de cabra y dátiles. ॐ
  4. Empanadas de tocino y carne molida
https://cookpad.wasmer.app/mx/recetas/845715
Cookpad Abrir en la App de Cookpad

Sobre Cookpad

Nuestra misión en Cookpad es la cocina diaria sea divertida, porque creemos que cocinar es clave para una vida más feliz y saludable para las personas, las comunidades y el planeta. Empoderamos a cocineros caseros de todo el mundo para entre todos nos ayudemos compartiendo sus recetas y experiencias en la cocina.

Suscríbete a Premium para obtener servicios y beneficios únicos!

Cookpad en el mundo

🇺🇸 United States 🇬🇧 United Kingdom 🇪🇸 España 🇦🇷 Argentina 🇺🇾 Uruguay 🇲🇽 México 🇨🇱 Chile 🇻🇳 Việt Nam 🇹🇭 ไทย 🇮🇩 Indonesia 🇫🇷 France 🇸🇦 السعودية 🇹🇼 臺灣 🇮🇹 Italia 🇮🇷 ایران 🇮🇳 India 🇭🇺 Magyarország 🇳🇬 Nigeria 🇬🇷 Ελλάδα 🇲🇾 Malaysia 🇵🇹 Portugal 🇺🇦 Україна 🇯🇵 日本 Ver todos

Saber más

Cookpad Premium Únete al equipo Ayuda Blog Términos y Condiciones Normas de la Comunidad Cookpad Política de Privacidad Preguntas Frecuentes

Descarga nuestra app

Abre la App de Cookpad en Google Play Abre la App de Cookpad en App Store
Copyright © Cookpad Inc.
close