Gyozas de capón

— Replanteamiento San Esteban —
A lo largo de la vida, aprendemos muchas cosas, algunas gracias a los padres, otras debido a la experiencia y otras —como no — en el colegio, instituto y universidad.
Gracias a la gran socióloga que me crió, hace ya muchos años, entendí en toda su complejidad: la teoría de Maslow —y más tarde, en la universidad, me tocó estudiarla—. Maslow aseguraba que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida. Él lo llamó: La jerarquía de las necesidades humanas. Los primero que buscamos es: la supervivencia —la salud que nos permita seguir viviendo—; lo segundo es: la seguridad —sentirnos protegidos—; después está: el amor —según Maslow nadie puede vivir
sin él—; la cuarta es: el respeto —que los demás valoren nuestras decisiones (aunque nos equivoquemos)—; le sigue la necesidad de entender; la penúltima necesidad es la estética o espiritual —sentirnos parte de algo especial y único—; y la última: la autorrealización, intentar encontrar nuestra propia naturaleza, lo que somos, lo que fuimos (la unión de los recuerdos, de la experiencia, de lo olvidado y de lo soñado) y la capacidad de lo que seremos.
Así que escalón a escalón, en este San Esteban reinventamos los costumbristas canelones, y preparamos estas gyozas gracias a la idea de la feria del Capón de Vilalba.
Gyozas de capón
— Replanteamiento San Esteban —
A lo largo de la vida, aprendemos muchas cosas, algunas gracias a los padres, otras debido a la experiencia y otras —como no — en el colegio, instituto y universidad.
Gracias a la gran socióloga que me crió, hace ya muchos años, entendí en toda su complejidad: la teoría de Maslow —y más tarde, en la universidad, me tocó estudiarla—. Maslow aseguraba que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida. Él lo llamó: La jerarquía de las necesidades humanas. Los primero que buscamos es: la supervivencia —la salud que nos permita seguir viviendo—; lo segundo es: la seguridad —sentirnos protegidos—; después está: el amor —según Maslow nadie puede vivir
sin él—; la cuarta es: el respeto —que los demás valoren nuestras decisiones (aunque nos equivoquemos)—; le sigue la necesidad de entender; la penúltima necesidad es la estética o espiritual —sentirnos parte de algo especial y único—; y la última: la autorrealización, intentar encontrar nuestra propia naturaleza, lo que somos, lo que fuimos (la unión de los recuerdos, de la experiencia, de lo olvidado y de lo soñado) y la capacidad de lo que seremos.
Así que escalón a escalón, en este San Esteban reinventamos los costumbristas canelones, y preparamos estas gyozas gracias a la idea de la feria del Capón de Vilalba.
Paso a paso
- 1
Picamos el puerro y el repollo lo más pequeñito que podamos.
- 2
Los mezclamos en un bol y añadimos la carne de capón deshebrada.
- 3
Rallamos el jengibre, el limón, prénsamos el ajo y añadimos la harina y el comino.
- 4
Agregamos la soja, el aceite de sésamos y el vino; y mezclamos hasta integrar.
- 5
Separamos las obleas de gyozas, humedecemos los bordes y rellenamos con una cucharada del relleno.
- 6
Las hacemos al vapor durante 15 minutos.
- 7
En una sartén, pincelamos con aceite de sésamo, y doramos las bases de las gyozas.
- 8
Mientras, preparamos la salsa, mezclamos todos los ingredientes en un cuenco.
- 9
A disfrutar!
Feliz San Esteban!
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