
Amante de los perros, el cine, la fotografía y la comida.
La cocina siempre ha sido un refugio para mí, un espacio donde mezclo recuerdos, emociones y sabores.
Durante muchos años estuve cocinando para mis padres y también para mis animales, entre ellos mi perro Deris. Con el tiempo, entendí que cocinar para quienes quiero es también una forma de amor. Y con Deris, esa idea tomó un sentido aún más profundo: su forma de disfrutar cada plato me enseñó a valorar ese gesto cotidiano. Hoy, esa lección sigue viva en cada receta que hago. Me encanta experimentar con ingredientes y compartir cariño a través de la cocina.






















