
Caracoles con salsa calabresa

Desde mi tierna infancia, que en los aperitivos que preparo, nunca faltan los caracoles en salsa calabresa. Y he visto muchas preparaciones de estos moluscos, pero como siempre sucede, considero a la mía, respetando las otras, como la mejor. El secreto de la preparación de los caracoles de tierra, es su "cura" o purga.
En efecto, este trámite, sencillo en si mismo, lleva unos 7 dias, recipiente adecuado y lugar donde tenerlos. En principio, no preparo a los "bichos! que vienen congelados, porque no están "curados" y porque generalmente no fueron "seleccionados" y ello es mucho decir. Buenos, basta de "cháchara" decía un sabio catamarqueño que conocí. Debes comprar o conseguir o juntar unos 3 a 4 Kg. de caracoles de tierra vivos. Parece tonto, pero es fundamental.
En un cajón con tapa, yo utilizo un jaulón en desuso, encierro a los caracoles y les espolvereó por encima, harina de maiz. Al día siguiente o a los dos días, saco a los caracoles de su encierro, y atención: uno por uno los voy lavando debajo de la canilla, para quitarles parte de la babosidad y sobre todo, los excrementos intestinales, que generalmente son de verdura. Asi iras viendo que su tracto intestinal, comienza a rellenarse de la harina de maiz.
Una vez limpios (abundante agua) los vuelves a encerrar, descartando a los que "no salieron". Yo los coloco en un recipiente, porque algunos son perezosos y otros, según la época, están "durmiendo ". A los dos días o al siguiente, vuelves a repetir la operación. Ahí ya verás que los excrementos de verdura comienzan a escasear y comenzaran a abundar los de harina de máiz. Descarta a los muertos, y a los dos días, repite la operación.
Es cansador, pero al freir será el reir. Recién al transcurrir la semana, tus caracoles estarán en condiciones de ser comestibles. No tendrán gusto amargo, porque eliminaron del tracto intestinal la verdura; estaran rellenos de harina de maiz; tendrán mucha menos baba, y lo más importante: estarán TODOS VIVOS.
Caracoles con salsa calabresa
Desde mi tierna infancia, que en los aperitivos que preparo, nunca faltan los caracoles en salsa calabresa. Y he visto muchas preparaciones de estos moluscos, pero como siempre sucede, considero a la mía, respetando las otras, como la mejor. El secreto de la preparación de los caracoles de tierra, es su "cura" o purga.
En efecto, este trámite, sencillo en si mismo, lleva unos 7 dias, recipiente adecuado y lugar donde tenerlos. En principio, no preparo a los "bichos! que vienen congelados, porque no están "curados" y porque generalmente no fueron "seleccionados" y ello es mucho decir. Buenos, basta de "cháchara" decía un sabio catamarqueño que conocí. Debes comprar o conseguir o juntar unos 3 a 4 Kg. de caracoles de tierra vivos. Parece tonto, pero es fundamental.
En un cajón con tapa, yo utilizo un jaulón en desuso, encierro a los caracoles y les espolvereó por encima, harina de maiz. Al día siguiente o a los dos días, saco a los caracoles de su encierro, y atención: uno por uno los voy lavando debajo de la canilla, para quitarles parte de la babosidad y sobre todo, los excrementos intestinales, que generalmente son de verdura. Asi iras viendo que su tracto intestinal, comienza a rellenarse de la harina de maiz.
Una vez limpios (abundante agua) los vuelves a encerrar, descartando a los que "no salieron". Yo los coloco en un recipiente, porque algunos son perezosos y otros, según la época, están "durmiendo ". A los dos días o al siguiente, vuelves a repetir la operación. Ahí ya verás que los excrementos de verdura comienzan a escasear y comenzaran a abundar los de harina de máiz. Descarta a los muertos, y a los dos días, repite la operación.
Es cansador, pero al freir será el reir. Recién al transcurrir la semana, tus caracoles estarán en condiciones de ser comestibles. No tendrán gusto amargo, porque eliminaron del tracto intestinal la verdura; estaran rellenos de harina de maiz; tendrán mucha menos baba, y lo más importante: estarán TODOS VIVOS.
Paso a paso
- 1
En una cacerola grande, colocas agua fría y metes a tus caracoles limpios y vivos, hasta que el agua los cubra. Tapas, y colocas al fuego muy suave. Esto es para darles tiempo a medida que sube la temperatura del agua, a que salgan de sus casas. l hora a 1,20 y retiras del fuego, para enfriar y reservar.
- 2
En otra cacerola grande, sofries cebolla blanca, cebolla de verdeos, ajos, morrones, panceta picada, los chorizos sin piel, el candelario en rodajas sin piel, todo, con poco aceite de oliva.
- 3
En otra cacerola colocás agua hasta el punto de ebullición y pelas los tomates y los cubeteas, y los vas colocando en la misma cacerola con agua caliente, para que se vayan cocinando.
- 4
En la cacerola donde estás preparando tu salsa, viertes los caracoles, cocinados y previamente escurridos y enjuagados por si tienen rastros de baba. Revuelves despacio con una cuchara de madera y evita romper, las "casitas " de los caracoles, para no encontrar luego restos entre tus dientes.
- 5
Agrega ahora si, los tomates precocidos con su agua y ve colocando, sal, pimienta, 1 cucharada de pimenton, orégano, tomillo, laurel, y atención: la cucharada de ají molido.
- 6
El ají molido te dará el grado de picante de la preparación (más picante, menos picante)
- 7
Tus caracoles deben quedar "algo" picantitos.
- 8
La salsa debe quedar algo caldosa (los tomates desprenden mucha agua a la que hay que agregar la del hervor). Si fuere necesario, agregar agua hirviendo. La idea es que la salsa picantita, entre en las "casitas".
- 9
Se sirve en cazuelitas bien caliente y se usan palillos para sacar a los "bichos" de sus casitas. Puedes chupar la salsita que queda en cada carocito.
- 10
Son para un aperitivo pero los puedes comer solos con un buen tinto
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